La lluvia permite la crecida del río La Hoz y que el Pantano repunte

  • Pese a esa leve recuperación, el embalse sigue en niveles paupérrimos, con apenas un tercio de su capacidad y a la mitad del agua que acumulaba hace un año

Las lluvias que, con cierta regularidad, se vienen sucediendo desde que empezó el año han permitido mejorar el nivel de los embalses andaluces y la situación del campo. En un ámbito más cercano, en Rute han propiciado la crecida del río La Hoz. Sus aguas vuelven a fluir con un caudal notable y en la zona de “la Garganta”, en el entorno del “Salsipuedes” puede verse la cascada en todo su esplendor. Las precipitaciones que han caído desde el último tercio de enero y el primero de febrero han deparado estas llamativas imágenes. No en vano, con los 418,6 litros que han caído desde el pasado 1 de septiembre, el balance del año agrícola es hasta el momento uno de los más copiosos a estas alturas y está muy por encima de la media de la última década.

Desde 2010 y hasta ahora hay dos excepciones importantes, ese mismo año y 2013, que acabarían terminando como los dos ejercicios con mayor volumen de precipitaciones en los registros históricos de Rute. A fecha de 12 de febrero de 2010 habían caído 698,5 litros de agua, y el mismo día de 2013 se contabilizaban 680,6 litros. Del resto de años de este último decenio sólo en dos ocasiones se han sobrepasado a estas alturas los cuatrocientos litros. Fue en 2014 (429) y en 2011 (432,9). En el otro extremo, la referencia más seca de estas fechas es la de 2012, cuando sólo habían caído 220,1 litros.

Precipitaciones de años anteriores

De la lluvia no sólo se benefician el campo y el río La Hoz. Su cauce alimenta al Genil, cuya crecida también ha dado pie a que repunten los maltrechos niveles del Pantano de Iznájar. Ahora mismo, el embalse más grande de Andalucía almacena 332,4 hectómetros cúbicos, un 33,9% de los 981 que puede albergar. Ese tercio de su capacidad es significativamente muy superior a la de octubre pasado, cuando cayó a apenas la cuarta parte. En aquellas semanas, como tras otros períodos de prolongada sequía, volvieron a estar a la vista la escalinata y las ruinas del antiguo cortijo de “La Viudera”, sumergidas tras la construcción del embalse.

Sin embargo, la cifra actual aún dista mucho de ser la idónea, a juzgar por lo que acumulaba el año pasado por estas fechas y por la media de la última década. En la segunda semana de febrero de 2020 el Pantano almacenaba 411 hectómetros cúbicos, un 41,9% de su capacidad. Más aún contrasta la evolución de la última década. Lo “normal” sería que el embalse rondara ahora los dos tercios de su máximo, con 650 hectómetros cúbicos (un 66,34%) de media. Por tanto, las recientes lluvias palian en parte la situación, pero resultan insuficientes para reparar los efectos de tantos meses prolongados de sequía o déficit hídrico.

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