Las sirenas de las ambulancias suenan en Rute a gratitud y esperanza

  • De esta forma, el personal de Transportes Sanitarios del Sur de Córdoba ha respondido a las muestras de solidaridad que cada tarde les llegan desde los balcones

Las sirenas, por definición, están asociadas a la alarma, la alerta, el peligro, la incertidumbre. Cuando suenan, la gente se teme lo peor. Casi siempre es así, pero hay excepciones. En Rute su timbre ha llevado en esta ocasión un mensaje de esperanza y también de agradecimiento. En el último domingo de marzo, el día en que se cumplían dos semanas de confinamiento por el coronavirus, sonaron por las calles las sirenas de las ambulancias de Transportes Sanitarios del Sur de Córdoba, la empresa que gestiona los hospitales de Infanta Margarita, en Cabra, el de Montilla y Puente Genil. Por una vez, la empresa que a diario lleva y trae a pacientes de toda la Zona Sur, desde Fernán Núñez hacia abajo, lo que portaba era una respuesta de gratitud a la ciudadanía.

  • Ha sido una forma de sacar de la rutina a las personas que respetan el confinamiento y sólo salen para asomarse al balcón y aplaudir

Según ha explicado Juan José Caballero, Técnicos de Emergencias Sanitarias (TES) de la empresa, la idea seguía un formato similar al que están repitiendo en toda España desde trabajadores sanitarios a las Fuerzas de Seguridad. En este caso, se había gestado el viernes en Infanta Margarita, cuando el personal del hospital recibió “in situ” un homenaje más. Allí se estudió la posibilidad de acudir a los pueblos donde la empresa tiene Unidades DCCU o RTU, de soporte vital básico. El mismo viernes ya dieron una vuelta por Cabra. El sábado fueron a Priego. El domingo visitaron Rute y Benamejí, y los siguientes municipios en esta ruta de la gratitud son Baena y Doña Mencía. De esta forma, quieren aportar “un granito de arena” a la gente que está “poniendo sus fuerzas para vencer al Covid-19”. También ha sido una forma de “sacar de la rutina” a las personas que respetan el confinamiento y sólo salen para asomarse al balcón y aplaudir.

Desde que se decretó el estado de alarma y el confinamiento, Rute se ha sumado a esa corriente espontánea que ha llenado de aplausos los balcones del país. Cada tarde a las ocho se aplaude a quienes se la juegan en primera línea de batalla contra un virus que nos ha cambiado la vida, pero que estos profesionales no están dispuestos a que nos la trunquen. Las palmas son extensivas a la Policía Local y la Guardia Civil, auxiliares de Ayuda a Domicilio, voluntariado de Protección Civil y en definitiva todas aquellas personas, desde agricultores con sus tinas a quienes están haciendo mascarillas, que no han dudado en dar lo mejor de sí para ponerse al servicio de sus semejantes.

En Rute circularon un total de 16 ambulancias. Previamente habían venido por las travesías de Llanos de Don Juan y Zambra. Al llegar al casco urbano por Blas Infante, se sumaron otros tres vehículos de Protección Civil. Las palmas atronaron aún con más fuerza. El convoy que abría el coche de la Policía subió por la calle Priego hasta la parte alta del pueblo para bajar por el Cerro y llegar hasta la calle Juan Carlos I. Allí, ante el Centro de Salud, se vivió el momento más emotivo, cuando los aplausos del público se mezclaron con los del personal de estos dos servicios, los profesionales que se han ganado por derecho propio el apelativo cariñoso de “héroes sin capa”.

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