William Masterson se reencuentra con Rute a través de su memoria

  • Su libro “Defiende tus valores” es un repaso a sus vivencias en el municipio y a su pensamiento, crítico, pero a la vez lleno de espíritu constructivo

Los actos enmarcados en la celebración del Día del Libro (23 de abril), han empezado con una obra de envergadura. Justo una semana antes de la efeméride, el CEMAC Pintor Pedro Roldán acogía la presentación “Defiende tus valores. Historia, memoria, liturgia”. Con ese título William Masterson ajusta cuentas con su propio pasado para ver si ha estado a la altura, si ha cumplido con sus deberes morales para consigo mismo y para la sociedad en la que convive. Y en esa sociedad Rute tiene un lugar preferente. Aquí llegó en 1966 a consecuencia de su amistad con Paco Benítez, al que había conocido en París.

  • William Masterson llegó a Rute en 1966, aquí se estableció y, aunque después se fue, nunca ha perdido el vínculo con la localidad

Desde entonces, su vínculo con el pueblo no se ha roto. La prueba más evidente es que tres capítulos están dedicados expresamente a la localidad. Natural de Cincinnati (Estados Unidos) William, o Bill o incluso Guillermo, como le conocían quienes acabarían siendo sus paisanos, no sólo se estableció en Rute. Supo integrarse en la vida social del municipio, hasta el punto de participar, por ejemplo, en la fundación de la Peña Flamenca. Leer las páginas de esta suerte de memorias es, entre otras cosas, recorrer esa parte de su pasado y el nuestro propio.

La obra se ha presentado después de que a principios de año las restricciones de tráfico por el tren de borrascas obligaran a aplazar el acto. De conducirlo se encargó Manuel García Iturriaga. Además de Cronista Oficial de la Villa, Iturriaga es responsable de la editorial “Fuente Clara”, que se ha ocupado de la publicación. El editor rememoró con afecto cómo se había forjado su amistad con William Masterson. Entre anécdotas, describió al autor como un hombre “de acción, una caja de sorpresas” que siempre se ha involucrado sin reservas en proyectos solidarios como Las Margaritas en Córdoba.

Respecto a la obra, Iturriaga subrayó la “valentía” de Masterson al abordar unas memorias honestas que confiesan errores y aciertos “desde el interior”. El cronista valoró especialmente el valor documental del libro, escrito “sin artificios ni subterfugios”. Asimismo, mencionó las colaboraciones con que cuenta. El prólogo corre a cargo de Jim Lipovsky, profesor de la Universidad de Cincinnati, mientras que el editor aporta un preliminar que atestigua una amistad de décadas. Para cerrar, la obra incluye un epílogo de Manuel Sánchez en otro guiño a Rute y la Peña Flamenca.

 Asimismo, hay un capítulo a cargo del sacerdote Antonio Schlatter Navarro. Fue éste precisamente el siguiente en tomar la palabra. El sacerdote estableció un paralelismo entre la vida cristiana y el mundo del toro. En este sentido, subrayó que la espiritualidad de la tauromaquia resulta “mucho más profunda” de lo imaginable. Así, vinculó la labor del cristianismo con el ejemplo del torero, quien a menudo debe “dar la vida” como testimonio de su verdad.

Por su parte, la concejala de Cultura, Dolores Ortega, reiteró la valentía del autor al plasmar sus inquietudes y vivencias sobre el papel y destacó los capítulos dedicados a Rute. Según dijo, enriquecen el patrimonio cultural local. Por libros como éste, dijo, la lectura no es un lujo, sino como “un derecho y un motor social”.

La segunda mitad del acto se centró en el propio autor. William Masterson comenzó refiriéndose a la portada. Muestra al propio Bill subiendo “las escaleras de la vida” mientras contempla su “yo” infantil, que le espera. Según explicó, esta imagen nació de un sueño y representa el núcleo de su reflexión: la responsabilidad de educar y proteger la esencia de ese niño que fuimos. Con gran honestidad, Masterson admite que el libro contiene una fuerte carga de autocrítica, cuestionándose si siempre fue responsable en la formación de su propio carácter y sus valores.

Y es que el libro surge como un grito frente a la polarización y la pérdida de identidad en la era de la globalización. Masterson advierte sobre los peligros de abandonar los principios éticos sin tener un sustituto sólido, lo que conduce a nuevas formas de adicción. Con esa idea no se refiere sólo a los narcóticos; también al móvil o el bingo. A su vez, el autor aboga por recuperar el debate constructivo frente al enfrentamiento destructivo que observa en la política y la sociedad actual.

Alternando esas reflexiones, Bill salpicó su intervención con anécdotas de su “belle époque” en Rute, cuando cada día era “una aventura”. Entiende que tras la Revolución Francesa el mundo contemporáneo cayó en una tendencia al “nihilismo”, que un país como España “no se puede permitir”. Él mismo no siempre fue un modelo, pero aquí encontró un lugar donde “sentarse y disfrutar en silencio de la vida” y conoció a su esposa, la lucentina María Araceli Algar. Y ahí sigue. Sabe que ha emprendido la cuenta atrás, desconoce cuándo el depósito de la vida llegará a cero, pero hasta entonces piensa “seguir viviendo”.

Tras las intervenciones de Lupercio Sánchez, actual presidente de la Peña Flamenca, y el alcalde David Ruiz, que se refirió al autor como “un ruteño más”, el acto concluyó una copa y la clásica firma de ejemplares. Las ventas irán destinadas a Arapades y Cuenta Conmigo. Sus respectivas presidentas, María Ramírez y Sara Cárdenas, agradecieron un gesto que Dolores Ortega había calificado de “solidario” hacia la labor “encomiable” de estos colectivos.

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