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Durante unos días se alojan en casas de estudiantes del municipio, que a su vez devolverán la visita a la localidad de Martigues, en la Provenza, al sureste del país galo
De nuevo un grupo de estudiantes del área de Marsella ha venido en estas fechas a Rute. Esta decena de jóvenes forman parte del programa Erasmus+, que desde hace una década propicia el intercambio entre alumnado del instituto de Martigues y el IES Nuevo Scala de nuestra localidad. Como ha ocurrido en otras ediciones, el grupo galo de estudiantes procede de esta localidad de la Provenza, al sureste de Francia. Llegaron el domingo al aeropuerto de Málaga y desde ahí se desplazaron hasta Rute, donde se alojan en casas de otros compañeros. Éstos, a su vez, devolverán la visita al país vecino allá por el mes de marzo.
- El objetivo del intercambio es que los jóvenes conozcan sus respectivas culturas y a la vez los nexos entre el sur de Francia y el de España
El promotor y coordinador de estos intercambios en Rute es el profesor de idiomas Jonathan Oliva, de la mano de Rubén Pérez. Oliva ha sucedido a José Manuel Camacho, que fue quien puso en marcha esta iniciativa en el instituto ruteño. En principio, era un intercambio que costeaban las propias familias implicadas, hasta que se canalizó con fondos europeos a través del programa Erasmus+. Sus compañeros en Francia son Alexi Nicolai y Vanessa Verdu. El primero, profesor de Geografía e Historia, ha señalado que en estos días pretenden conocer la huella musulmana en el patrimonio cultural y arquitectónico de la provincia.
Alexi participa de este proyecto en nuestro municipio desde 2018. En cambio, su compañera Vanessa es la primera vez que viene a Rute, aunque no a Andalucía. Para Vanessa, la idea de abrir mentes está por encima del aprendizaje de otros contenidos. No se trata únicamente de convivir con familias, sino de conocer otra cultura y al mismo tiempo ver y encontrar similitudes entre el sur de Francia y el de España.
En la misma línea, para Jonathan Oliva, ésta es “la forma de construir Europa”. Con esa filosofía se sumaron en 2012 al proyecto Comenius, y la mantienen al cabo de trece años, “para abrir Rute a Europa”. Considera que no se entiende el espíritu europeo sin conocer la cultura del otro, un mestizaje que hay que reivindicar en tiempos de nacionalismos excluyentes.






