-
Javier Reina, su hijo Manu y Antonio Guerrero recorrieron esta distancia equivalente a 101 kilómetros, con dificultad añadida de las continuas subidas y bajadas

Manu Reina cuenta la experiencia en las LXVII Millas Romanas de Mérida
El pasado 21 de marzo se celebró la vigesimoctava edición de las LXVII Millas Romanas de Mérida. Se trata de una de las pruebas de ultrafondo más longevas y consolidadas del calendario nacional. Este año ha congregado a dos mil doscientos participantes de todo el país. Entre ellos, había tres representantes de Rute: Javier Reina, su hijo Manu y Antonio Guerrero. Los tres completaron a pie los 101 kilómetros de la prueba reina. La mayoría de inscritos había hecho la distancia “corta”, 30 millas, unos 42 kilómetros. Sólo trescientos se atrevieron con el reto mayor.
- Aunque tenían dorsales individuales, siempre fueron juntos, funcionando en la práctica como un equipo
Los ruteños completaron el trayecto en un tiempo de 22 horas y 43 minutos. Aunque tenían dorsales individuales, siempre fueron juntos, funcionando en la práctica “como un equipo” para completar el reto. Además de la considerable distancia, debían superar las continuas subidas y bajadas del trazado. Por si fuera poco, subraya que la edición de este año ha estado marcada por una meteorología adversa, con lluvia ininterrumpida desde el inicio hasta la tarde del día siguiente. Estas condiciones generaron “un barrizal” que, sumado al desnivel positivo acumulado, endureció la ruta.
Para Manu Reina, que se estrenaba en esta distancia, la “motivación” principal era acompañar a su padre, que ya había participado el año anterior. Por su parte, Antonio Guerrero había estado hace dos ediciones. En su condición de debutante, aun habiéndola preparado concienzudamente, el joven Manu confiesa que a mitad del trayecto aparecieron las complicaciones físicas, especialmente por las ampollas. Por fortuna, pudo resistir hasta el kilómetro 60. En ese punto la organización había dispuesto una “bolsa de vida”, donde los participantes disponían de ropa de recambio y calzado seco. Otro aspecto que le ayudó fue el hecho de ir acompañado. Su padre y Antonio le animaron para mantener “una buena mentalidad” y no pensar en el dolor.
En cualquier caso, advierte que afrontar tal distancia requiere una puesta a punto previa. Él comenzó en junio del año pasado, con caminatas diarias de unos 15 kilómetros. Como fase final, el pasado 28 de febrero “celebraron” el Día de Andalucía una ruta preparatoria de 58 kilómetros que arrancó de Las Piedras, prosiguió por Carcabuey, Priego y Las Lagunillas hasta la vuelta a Rute. Pese al cansancio y el esfuerzo, asegura que ya piensa en más retos de ultrafondo, bien repitiendo en Mérida u otros de similares características como los 101 de Ronda.








