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Como cada último domingo de julio, la Patrona recorrió las calles aledañas a su santuario hasta Santa Catalina, donde tendrán lugar los cultos y actos previos a la procesión del 15 de agosto
La Virgen del Carmen ya está presidiendo el altar mayor de Santa Catalina. Este año el calendario ha querido que permanezca allí algunos días más, para tristeza de sus vecinos de la calle Toledo. No son pocos quienes confiesan que, llegadas estas fechas, la echan de menos en su santuario. Pero así ocurre desde que hace poco más de un siglo fuera proclamada Patrona de Rute. Al llegar el último domingo de julio tiene lugar el Traslado desde su ermita a la parroquia para la novena, el pregón y el resto de cultos y actos previos a la procesión del 15 de agosto.
En esta ocasión ese último domingo de mes ha caído en una de las fechas más bajas posibles. Por tanto, la Patrona permanecerá más tiempo en Santa Catalina. En cualquier caso, unos días de diferencia no influyen en cómo se vive el que es, sin duda, uno de los momentos importantes de las Fiestas Patronales. En efecto, el Traslado, además de una salida procesional en sí, es la confirmación de que esas Fiestas Carmelitanas ya están aquí. Se viene anunciando desde el triduo de la onomástica, desde que a primeros de julio empezaron a salir los Hermanos de la Aurora para llenar de aromas sonoros las noches de los sábados.
- Desde primeros de julio, con las salidas de los Hermanos de la Aurora y el triduo de la onomástica, hay un ambiente especial y el pueblo está engalanado
Y entre acto y acto, las calles de Rute se han ido engalanando para la ocasión. Por donde pasa el Traslado y la procesión de la noche del 15 de agosto se suceden las banderitas, los arcos, las pancartas y los reposteros que reciben a la Virgen del Carmen con todo tipo de loas y alabanzas. Son mensajes escuetos, telegráficos, pero no exentos de un lirismo poético que simboliza el fervor de un pueblo. A ese pueblo del que un día muchos tuvieron que irse en busca de un futuro vuelven algunos ahora. El hecho de que julio y agosto sean los meses vacacionales por antonomasia les permite reencontrarse con sus raíces.
Así recibió Rute un año más a su Patrona. Con la usual puntualidad, eran justo las nueve de la tarde cuando la Virgen atravesaba el dintel de la puerta de su ermita. Es la hora en que el sol empieza a ponerse por el santuario de Araceli y se despide de los Barrancos ruteños con esos tonos anaranjados tan característicos del crepúsculo. La bajada de la Virgen por ese tramo tan empinado de la calle Toledo es una de las estampas más singulares de este día, con la Banda Municipal interpretando en bucle el pasodoble “Reina y Señora” hasta el final, en el cruce con calle Roldán.
Contrasta ese aire tan festivo, conscientes de que la Patrona ya ha salido, con la solemnidad de la subida. Ahí lo que se repite es la marcha “Reina entre olivares”. No son, de cualquier modo, los únicos momentos para el recuerdo que ha de deparar la noche. También congrega mucha expectación ante las puertas del Ayuntamiento la entrega de un ramo de flores por parte del alcalde, en nombre de la Corporación municipal. Unos metros más adelante, junto a la plaza que lleva su nombre, la nueva Coral Polifónica “Voces de Rute” interpretó algunos de los himnos más emblemáticos de la Virgen del Carmen, como la “Salve marinera”.
Después, vendrían el paso por las peanas de la calle Roldán o la llegada a la Residencia de Ancianos Juan Crisóstomo Mangas, con los mayores esperándola en la puerta. Con el “Himno” de Pemán y Ramón Medina, la Patrona entraría entre fuegos artificiales en Santa Catalina cuando apenas pasaban unos minutos de las once y media de la noche. Allí aguardan días especiales, llenos de cultos y actos, el más inmediato la misa conmemorativa de la Coronación Canónica que se celebra en torno al 28 de julio desde 2019. Rute ya vive sus Fiestas Patronales y en el pueblo se respira ese aire especial del reencuentro con una de sus tradiciones más genuinas.






