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Comprende una colección de relatos cortos surgidos en un periodo difícil de su vida, cuya escritura le sirvió para canalizar esos malos momentos
Un viejo tópico asociado al arte asegura que éste no existe sin conflicto previo. En el caso de Sonia Ruiz Navarro parece haberse cumplido este axioma para alumbrar “Liberación”. Con ese título ha reunido una serie de relatos cortos, algunos de apenas una página, concebidos y escritos en una etapa de viaje a la oscuridad. Uno de ellos da nombre a la recopilación que ahora se ha presentado en Rute y que nació, según reza en la contraportada, “tanto de la angustia y la ansiedad como de la esperanza y la felicidad”.
- Natural de Encinas Reales, estudió Bachillerato en Rute, donde tiene familia, y aún conserva muchas amistades de esa etapa adolescente
El acto de presentación tuvo lugar este jueves 25 de septiembre en la Biblioteca Municipal. Allí tuvo ocasión de reencontrarse con amistades de su etapa en el instituto ruteño. De hecho, según había aclarado antes la concejala de Cultura, Dolores Ortega, la idea de traer el libro a la localidad respondía a esos lazos que aún perduran. A ello se suma, matizó, la afición que hay en Rute a la lectura. Al introducir a la autora, la concejala destacó la capacidad de expresarse a través de la literatura, con el mérito añadido de exponer su trabajo al público.
En la biblioteca lo hizo rodeada de la gente más cercana de sus años en el instituto. No obstante, sus lazos con Rute se remontan a la infancia, ya que parte de su familia es natural del pueblo. Después, la adolescencia viniendo cada día desde su Encinas Reales natal en autobús durante su etapa de Bachillerato la marcaría “como un rito iniciático”, con los nervios y miedos “a no encajar” propios de esa edad.
Filóloga y profesora de idiomas, se confiesa “lectora voraz” antes que escritora. El título de esta colección de relatos define lo que supuso escribirlos, “una liberación” tras una etapa “de bajón emocional”. Confiesa que se sentía tan mal que, aun siendo la música como “la medicina” de su vida, no era capaz ni de cantar. Para intentar exorcizar la sensación de frustración, ruptura y pérdida que arrastraba probó a escribir.
En un principio, lo hizo para sí misma. Sin embargo, su marido, Antonio Jesús Henares, resultaría clave para que su autoestima remontara. Fue él quien la alentó a que siguiera escribiendo y le buscó concursos en que participar. Pronto llegarían reconocimientos a textos como “4:32”, premiado en Rute en un concurso en torno al 25N. Más adelante, se adjudicó el II Concurso de Microrrelatos “Pongamos que hablo de Andalucía”, convocado por la editorial Diversidad Literaria. El premio incluía una publicación. Fue así cómo “Liberación” pasó del ordenador a las páginas de un libro.
Junto a estos relatos, incluye otros que hablan de temáticas tan diversas como universales. “4:32” recrea con crudeza la violencia de género. También aborda la igualdad, o su ausencia, en contextos como el régimen talibán (“La mujer afgana”); el amor a los animales (“Cleo” o “Eneko”); el trato a los mayores (“Recuerda”) el papel de la mujer en el mundo rural (“El duende”), una mujer que, “con pocos medios, es capaz de salir adelante”; o incluso la Semana Santa.
En suma, son situaciones “cotidianas” con las que siempre habrá alguien que se identifique. A pesar de haberse gestado en un periodo difícil de su vida, “Liberación” no es un libro oscuro. Al contrario, en muchos pasajes destila luminosidad. Como sentencia la contra, Sonia Ruiz logró a través de la escritura “desconectar para reconectar” y ahora confía en que cada lector halle el relato adecuado “para escabullirse de las sombras y encontrar la luz”.







