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La medida ha sido adoptada por la Diputación y los ayuntamientos de Rute e Iznájar, a instancias de la Junta, por la turbidez del manantial de La Hoz, y durará hasta el martes
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La restricción no afecta al resto de usos en el hogar ni implica que se vaya a interrumpir en ningún momento el suministro
Las consecuencias del temporal y la intensidad de las lluvias han llegado al consumo humano. El tren de borrascas que se viene sucediendo afecta más allá de los daños en infraestructuras o el riesgo de desbordamiento de los ríos. Dado la cantidad de materiales que éstos arrastran, la fuerza del agua afecta igualmente a la suciedad. En el caso de Rute e Iznájar, el agua que llega a las casas para el consumo procede del manantial de La Hoz. También la aldea de mismo nombre se nutre de este acuífero y de la estación de bombeo correspondiente.
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Dentro de las analíticas que, de modo especial, se hacen en situaciones de emergencia como ésta, el personal técnico de la Junta ha detectado un grado de turbidez o suciedad lo bastante elevado como para prohibir que se consuma para beber, lavar o cocinar alimentos ni para la higiene bucal. En una actuación a tres bandas de las administraciones, la advertencia de la Consejería de Presidencia ha sido asumida por la Diputación de Córdoba y los ayuntamientos de Rute e Iznájar. Sus respectivos responsables han comparecido en el Consistorio ruteño para confirmar que desde ahora se restringe el consumo del grifo en estas circunstancias.
La medida permanecerá vigente, en principio, hasta el martes 10 de febrero, una vez que remitan las precipitaciones. No obstante, el presidente de la Diputación, Salvador Fuentes, ha advertido que, en función de los pronósticos de Aemet, se prolongaría a lo largo de la semana. A pesar de ello, el suministro no se va a cortar. En este sentido, el máximo responsable de la institución provincial pide a la ciudadanía que no hagan caso a los bulos y sólo se guíen por la información de las instituciones y los medios de comunicación, a los que ha agradecido su labor.
Entre tanto, una cisterna de veinticinco mil litros abastecerá de agua al casco urbano de Rute y La Hoz. Según ha matizado el alcalde David Ruiz, esta medida no afecta al resto de pedanías y diseminados, puesto que se nutren del manantial del Nacimiento de Zambra. En principio, la cisterna estará operativa de nueve de la mañana a cinco de la tarde. En concreto, por la mañana estará ubicada en la explanada de la avenida Blas Infante, frente al Bar Gasolina. Sobre las doce y media se trasladará a La Hoz y de dos a cinco estará en el Paseo del Fresno.
Similar patrón se seguirá en Iznájar, con la salvedad de que, como ha recordado su alcalde, Lope Ruiz, en la vecina localidad los diseminados son mucho más numerosos. Por su parte, Manuel Martín, gerente de Emproacsa, ha subrayado que el agua abastecida por cisterna procede de la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) de Iznájar. Por tanto, tiene “plena garantía” de salubridad.
En la misma línea, el operario y responsable de redes en la zona, Ramón Rodríguez, ha querido lanzar un mensaje de “tranquilidad”. Como ha señalado, como siempre que hay suministro, se corre el riesgo de que se produzcan averías o cortes puntuales. Pero ello no implica que se vaya a interrumpir dicho suministro. Para concluir, Salvador Fuentes ha vuelto a remitir a la información facilitada por las alcaldías, “vital para evitar los bulos”. Sólo las administraciones confirmarán si la medida termina el martes o se prolonga más días.








