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La restauradora Ana Infante detalla en una conferencia el proceso técnico llevado a cabo con esta talla perteneciente al círculo de Bernardo de Mora
La ermita de la Vera Cruz acogió el pasado viernes 13 de marzo una conferencia para dar a conocer los detalles de la restauración de Jesús Amarrado a la Columna. Corrió a cargo de Ana Infante de la Torre, licenciada en Bellas Artes, en la especialidad de conservación y restauración, y principal responsable y coordinadora del equipo que ha estado al frente de esta tarea. Tras un proceso de casi un año, De la Torre desgranó los pormenores de una intervención que ha devuelto a la talla su fisonomía original. Esta conferencia explicativa, que debió posponerse en febrero debido a las inclemencias meteorológicas, sirvió para que el pueblo de Rute conociera los secretos técnicos de una obra que la experta calificó como “de primera categoría”.
- Uno de los principales hallazgos es el afloramiento del color original de la columna y la peana, en un jaspeado verde, conocido como “ojo de perdiz”
Según Infante, cada proyecto es “único”, especialmente cuando se entrelazan el arte y la fe. La restauradora explicó que, tras efectuar los oportunos estudios científicos, “mediante radiografías, TAC y luz ultravioleta”, se localizaron intervenciones anteriores. Por lo general, habían sido “poco afortunadas”, ya que ocultaban la impronta real de esta pieza, perteneciente al círculo del imaginero granadino Bernardo de Mora. Uno de los hallazgos más llamativos fue el afloramiento del color original de la columna y la peana. Según detalló la especialista, se retiró “un repinte burdo” grisáceo para recuperar un jaspeado verde, conocido como “ojo de perdiz”.
En cuanto a la fisonomía del Cristo, la experta apostó por una limpieza superficial que no fuera “agresiva”. El objetivo era que la imagen siguiera siendo plenamente reconocible para sus devotos. De este modo, la intervención ha permitido que la talla cuente “su propia historia y el paso del tiempo” sin renunciar a la fijación de la policromía original. Ésta presentaba numerosos “craquelados” y un riesgo evidente de desprendimiento del soporte.
La intervención se centró en “la consolidación estructural” del conjunto. Infante hizo hincapié en el grave deterioro de la zona inferior, especialmente donde los pies se unen a la peana. Para evitar riesgos durante la estación de Penitencia, se reforzaron las sujeciones internas, solventando los problemas de “balanceo” que ponían en peligro la integridad de una madera del siglo XVII ya muy reseca. En este sentido, la camarera de la imagen, María Écija, celebró emocionada que en esta Semana Santa el Señor podrá salir el Domingo de Ramos en procesión “sin miedo”.
Écija también tuvo un recuerdo muy especial para José Juan Sánchez, antiguo presidente de la cofradía ya fallecido. Precisamente el actual responsable de la hermandad, Antonio Manuel García, fue el encargado de conducir el acto. De la restauradora destacó su amplio currículum y los premios recibidos por su labor. Asimismo, García agradeció el apoyo de la Diputación de Córdoba, cuya colaboración ha resultado “imprescindible” para sufragar el coste de los trabajos.
Por su parte, el alcalde de Rute, David Ruiz, elogió las manos de “ángel” de Infante y reiteró el compromiso de las administraciones con el patrimonio cofrade. Finalmente, el párroco David Matamalas recordó que esta restauración supone una ganancia doble para el municipio, puesto que la imagen rehabilitada representa una “riqueza cultural”, pero sobre todo una “riqueza espiritual” que facilita el acercamiento a la oración de los ruteños.








