Pedro Pérez participa en la zona cero del accidente ferroviario de Adamuz

  • El bombero ruteño se trasladó nada más producirse el terrible suceso desde el puesto para socorrer en las tareas de evacuación y rescate de las víctimas, y después se sumarían dos paisanos, Antonio Guerrero y José María Molina

El bombero ruteño (segundo por la derecha) y sus compañeros recibieron la felicitación personal del Rey Felipe VI

El bombero ruteño Pedro Pérez relata su experiencia en las tareas de auxilio en Adamuz

Uno de los primeros grupos que participó en las tareas de auxilio tras el fatídico accidente ferroviario de Adamuz fue el Cuerpo de Bomberos del Ayuntamiento de Córdoba. Ahí desarrolla su labor el ruteño Pedro Pérez Écija. Según ha matizado en Radio Rute, en principio, el operativo habría correspondido al Parque Provincial de Bomberos de Montoro. Sin embargo, él y sus compañeros regresaban de otro trabajo cuando se enteraron del descarrilamiento. Confiesa que, a pesar de ser domingo, había sido un día “muy ajetreado”. Al llegar al parque de la capital, varios familiares del cuerpo habían llamado porque las redes y los medios ya se hacían eco de lo ocurrido.

  • Aunque están acostumbrados a socorrer en accidentes de tráfico, asegura que ninguno de sus compañeros había asistido a algo de tal magnitud

En vista de ello, contactaron con lo que él llama el parque central. A su vez, desde allí avisaron al técnico del Consorcio Provincial, desde donde reclamaron su ayuda. Eran las ocho y media de la tarde y empezaban a tomar conciencia de la gravedad de la tragedia que se había originado tres cuartos de hora antes. Conforme llegaron al lugar comprendieron que cualquier ayuda sería poca. Fueron los bomberos de la capital y el consorcio los que asumieron las tareas de rescate de las víctimas.

Su primer foco de acción fue el tren Iryo. Pero de inmediato los agentes de la Guardia Civil los derivaron al talud de cuatro metros, donde estaban atrapadas la mayoría de las personas damnificadas. Allí se encontraron un escenario dantesco. Pedro Pérez confiesa que, al cabo de tantos años de profesional, está acostumbrado a accidentes de tráfico, si acaso de autobús. Sin embargo, está convencido de que ninguno de quienes se hallaban allí habían asistido a algo “de tal magnitud”.

Pedro Pérez (en el centro) durante las tareas de rescate la misma noche de la tragedia

En principio, pudieron “descarcelar” a bastantes personas heridas, pero vivas. Asegura que muchos “volvieron a nacer”. Algunos salieron “ilesos”, pero otros se encontraban “muy graves”. No hay que olvidar que entre ambos trenes superaban los quinientos pasajeros. Entre quienes sobrevivieron, había personas con politraumatismos, pero también se encontraron cuerpos mutilados que habían salido literalmente “disparados” tras el descarrilamiento y la posterior colisión.

Cuando terminaron turno aquella madrugada, le dio el relevo otro ruteño, Antonio Guerrero Moscoso. Después, se incorporaría otro paisano más, José María Molina Molero. Al finalizar Pedro, ya no había personas que constaran como vivas, si bien el estado de quienes estaban atrapados había de determinarlo el forense. Pensó que no volvería al lugar, pero tres días después se les comunicó que habían de acudir ante la visita del Rey Felipe VI. Aunque recibieron la felicitación del monarca y la Reina Letizia Ortiz por su trabajo, una vez terminada la recepción tuvieron que reincorporarse a las tareas de evacuación de víctimas y cadáveres.

La conmoción por este trágico suceso es tal que a sus propios compañeros se les ha ofrecido atención psicológica y algunos han recurrido a ella. Además del panorama desolador, puede surgir la duda de si se podría haber hecho más. A ello se suma el hecho de que su labor consiste en el rescate de cuerpos, pero no diagnosticar quién puede estar mejor o peor para priorizar el auxilio.

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