Muere El Cabrero, santo y seña de la Noche Flamenca de Zambra

  • José Domínguez se convirtió en la figura más emblemática del festival, donde se le tributó un homenaje específico al cumplir cuarenta años sobre los escenarios

El presidente José Luis Hinojosa impuso en 2012 a “El Cabrero” la insignia de la peña

Ha fallecido a los 81 años, José Domínguez, “El Cabrero”. Para los aficionados al flamenco, el cantaor de Aználcollar es más que un referente. Durante décadas se hizo un hueco entre los grandes por su impresionante voz y su variedad de registros, pero también por el carácter reivindicativo de sus letras. En este sentido, solía rematar sus recitales con una tanda de fandangos donde acentuaba su crítica. No obstante, se hacía eco permanente del dolor de la Andalucía sufrida, en especial de ese campo que nunca abandonó. Iconoclasta, rebelde, contestatario fueron algunas de las palabras que lo acompañaron durante su carrera. Pero ese carácter inconformista nunca eclipsó su descomunal talento. Al contrario, su arte fue el primer y principal altavoz para sus proclamas.

Una delegación de la peña se trasladó a la capilla ardiente instalada en el teatro de Aznalcóllar
  • Hasta que se retiró en 2020 había pisado el escenario junto al río Anzur en 18 de las 24 ediciones de la Noche Flamenca de Zambra celebradas hasta entonces

Sólo por eso ya tiene un hueco en la historia del cante jondo. Además, en un ámbito más cercano, El Cabrero está vinculado a Rute a través de un festival de referencia fuera de nuestras fronteras. José Domínguez es por derecho propio el cantaor por antonomasia de la Noche Flamenca de Zambra. Su presencia continuada en la aldea ruteña lo convirtió en su figura más icónica. Hasta que se retiró en 2020 había pisado el escenario junto al río Anzur en 18 de las 24 ediciones celebradas hasta entonces.

La de 2012 coincidió con sus cuarenta años sobre las tablas. Los responsables de la Peña Cultural Flamenca de Zambra entendieron que era el momento idóneo de hacerle honores públicos. El presidente José Luis Hinojosa le impuso la insignia de la peña, un reconocimiento que sólo se había concedido antes a Julián Estrada. También la alcaldesa pedánea de entonces, Ana María Ronda, le entregó un cuadro conmemorativo. Se reconocía así al cantaor de referencia de esta Noche Flamenca, el que más veces ha repetido, muchas por supuesto como cabeza de cartel.

Años después, en 2024, cuando la salud había obligado al genio de Aznalcóllar a bajar de las tablas, la peña quiso homenajearlo de nuevo en la edición número treinta del festival. Por razones lógicas, él no pudo estar presente, pero su hijo Emiliano “El Crespo Zapata” cambió durante esa noche el rock por las soleares, las serranas y los fandangos tan característicos de su padre.

Y es que los directivos de la peña nunca perdieron el vínculo ni el contacto con su cantaor de referencia. Por eso, nada más conocer la noticia de su fallecimiento, una delegación encabezada por el propio Hinojosa y el secretario, Juan Antonio Pedrazas, se personó en el Teatro Municipal Pepe Fernández de Aznalcóllar, donde estaba instalada la capilla ardiente. Tenían claro que había que darle el último adiós a José Domínguez, “El Cabrero”, el cantaor que dio voz a la Andalucía del dolor.

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