Mercedes Antón inaugura “Vidas con Historia. Rute”

  • Con este nombre, el Círculo de Rute acogerá encuentros periódicos para acercar al público las trayectorias personales y profesionales de personas vinculadas al municipio

  • La iniciativa ha sido promovida por la Asociación Cultural Abad de Rute, está producida por Radio Rute y cuenta con la colaboración de la Concejalía de Cultura y el propio Círculo

El salón de actos del Círculo de Rute acogió el pasado viernes 26 de junio el estreno de “Vidas con Historia”. Con este nombre, ha arrancado un ciclo de entrevistas conducidas por Mariana Moreno, directora de Radio Rute, con personas nacidas o no en la localidad, pero sí vinculadas a nuestro pueblo y cuya trayectoria merece ser conocida y compartida. El Círculo será el escenario de estos encuentros periódicos con personajes relevantes y, al mismo tiempo, cercanos. Se trata de una actividad promovida por la Asociación Cultural Abad de Rute y producida por la emisora municipal, con la colaboración de la Concejalía de Cultura y del propio Círculo.

  • La médica, psicóloga y escritora repasó una intensa trayectoria marcada por la vocación de servicio, la pasión por la literatura y el apego a sus raíces familiares

La primera invitada ha sido la médica, psicóloga y escritora Mercedes Antón Cortés. La conversación recorrió los principales capítulos de una biografía tan extensa como diversa. Nacida en Sevilla, su infancia estuvo marcada por los continuos destinos militares de su padre. Mercedes Antón evocó una etapa especialmente feliz en Melilla. Allí nació también su pasión por la lectura, heredada de modo especial de su madre. Aquellas primeras lecturas, unidas a una permanente curiosidad intelectual, fueron el origen de una inquietud que la ha acompañado toda su vida.

Otro momento destacado se produjo al recordar su etapa universitaria en Granada. Allí estudió Medicina y conoció al que después sería su marido, el pediatra y escritor ruteño Alfredo Sánchez Navajas. De hecho, poco después de casarse residieron un tiempo en Rute. En la localidad siguió estudiando, preparando oposiciones y obtuvo el permiso de conducir. Pero también trabó amistades que aún perduran y disfrutó de tranquilidad. Junto a las relaciones humanas, de nuestro pueblo, al que ha seguido volviendo, guarda el apego a los paseos, a salir de tapas y a la riqueza paisajística. Hay un vínculo adicional, como es el hecho de que su hermana Rocío, casada con otro ruteño, es aquí coordinadora del Club de Lectura.

La entrevista permitió conocer una trayectoria profesional fuera de lo común. Tras ejercer la Medicina, amplió su formación con el psicoanálisis, la Psicología y la Criminología, desempeñando además puestos de responsabilidad. De forma paralela, seguía cultivando su pasión por las letras. En ese contexto, evocó una “osadía” de juventud que terminó convirtiéndose en una experiencia inolvidable. Poco después de trasladarse a Málaga, supo que el poeta Jorge Guillén y su esposa vivían cerca. Mercedes buscó su teléfono y decidió llamarlo. Lejos de recibir una negativa, el poeta invitó al joven matrimonio a una merienda, punto de partida de una relación duradera.

Otro episodio emotivo que evocó fue el de su incorporación, a petición de su padre, al Ejército del Aire como reservista. Se convertía así en la séptima generación militar de su familia. Aquella etapa le permitió impulsar el reconocimiento de un tío desaparecido durante la guerra de Ifni y que acabaría llevando a la ficción en la novela del mismo título. Para Antón, este acto “de justicia” familiar e histórica sigue siendo uno de los episodios más significativos de su vida.

Después vendrían más publicaciones como “El hombre que fui”, “Los cuatro cuartos”, “Cuentos ilustrados para adultos” o la más reciente, “El espía del Rif”. Concebida como homenaje a su madre y a su abuela, en esta novela vuelven a confluir la memoria histórica y la experiencia personal. Aunque es hasta la fecha su última novela, Mercedes Antón, ya jubilada, continúa escribiendo. Además, coordina clubes de lectura, canta en un coro y ha descubierto una nueva pasión por la pintura de la mano de la ruteña Ana Roldán. Se confiesa una mujer “de mente inquieta”, convencida de que siempre hay proyectos e historias por contar.

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