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El recibimiento a los Hermanos de Andújar, de vuelta tras la romería de la Morenita, inaugura en Rute estas Fiestas de Interés Turístico Andaluz

Llegada de los Hermanos de Andújar 2026
Ya llega mayo. Como diría la escritora Inés Martín Rodrigo, es fácil de comprobar, “basta con mirar cualquier almanaque”. Pero es sabido es que en Rute mayo empieza en abril. Hay tantas ganas de vivir las Fiestas en honor a la Virgen de la Cabeza, las de Interés Turístico Andaluz, que antes de que acabe el mes ya se respira ese aire romero que anuncia que Rute sueña con mayo. Y en ese sueño el corazón del Barrio Alto, todo lo que rodea a la parroquia de San Francisco de Asís, se teletransporta al corazón de Sierra Morena.
- Mayo y Rute remiten a un sentimiento traído hace casi medio milenio de tierras jienenses y que acabó siendo propio, pero que se adelanta a abril
Es así como el poder de la devoción convierte a Rute en Andújar. Porque en Rute, decir mayo es decir Morenita, dos palabras que, en el diccionario popular y en el imaginario barribalteño particular, pertenecen al mismo campo semántico. Ambas remiten a un sentimiento traído hace casi medio milenio de tierras jienenses y que acabó siendo propio, pero que adelanta el recuerdo de sus raíces a finales de abril.
Así son los paralelismos de una historia de casi cinco siglos entre dos pueblos unidos por una misma advocación, de la hermandad matriz a la cuarta filial en orden de antigüedad. Son paralelismos de dos pueblos fronterizos para los reinos antiguos, del Jándula a La Hoz, del Cerro del Cabezo al Monte Hacho, de la jara a la gayomba, de los que se fueron a los que vendrán, del Camino Viejo a La Molina. Por ahí regresan cada lunes posterior al último domingo de abril quienes partieron tras la misa de despedida de romeros, para asistir a la romería de la Morenita.
Así se hace desde 1555. Sólo gracias a esa fidelidad se mantiene un lugar preferente en el cortejo de Andújar, el que desciende de la basílica-santuario a las casas de hermandad, cuando la Virgen de la Cabeza visita a las cofradías filiales. Nada más pasar por la de Rute, se emprendía el largo camino de regreso, que culminaba al caer la tarde del lunes, cuando los tonos anaranjados del sol de primavera riegan con su paleta la Montañesa, Rute Viejo, las Cruces, el Hacho y la Molina. Es la misma carretera por la que los Hermanos de Andújar vuelven con la buena nueva.
Llegan los de siempre, los herederos de quienes ya no están para hacer el camino, pero se empaparon de su credo. Una voz grita a todos los rincones de San Francisco: “¡Viva los que nos enseñaron a quererte!”. Y en su loa se resume esa herencia devocional. Junto a los de siempre, vienen otros nuevos, gente de renombre que da caché a las fiestas, como Jesús Aguirre, todo un presidente del Parlamento Andaluz. Ha estado más de una vez en la romería de Andújar y ha venido en varias ocasiones a Rute, pero no conocía lo que significa este recibimiento, esta riada que a través del tiempo surca la Molina y llega a San Francisco. Como el resto, es una gota más en ese caudal de fervor que desemboca allí para cantar a la Virgen de la Cabeza y anunciar que, incluso antes de terminar abril, en Rute ya es mayo, el mes con el que sueña un pueblo.








