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La concejalía del Mayor traslada a los centros residenciales de Rute las actividades municipales que se imparten en el Hogar del Pensionista
Desde la concejalía del Mayor se intenta que todas las personas de la tercera edad de Rute se beneficien de los talleres municipales. Para quienes no pueden acudir a los que se imparten en el Hogar del Pensionista, se buscan otras alternativas. Con esa idea se han planteado sendas jornadas, primero en Residencial María Luisa y en breves fechas en la Residencia de Ancianos Juan Crisóstomo Mangas. La concejala del área, Ana Barea, ha explicado que, gracias a la subvención de Diputación, se ha trasladado a los monitores y materiales a las propias instalaciones residenciales.
- Estas actividades permiten a los residentes salir de su rutina diaria y ejercitar la memoria y la movilidad a través del disfrute artístico
La jornada en Residencial María Luisa ha permitido ampliar las actividades habituales del centro y contar con profesionales externos. Su gerente, Yael Haro, ha señalado que, aunque a diario tienen sus propios talleres, el apoyo institucional facilita programar un evento de mayor envergadura centrado en el disfrute y el bienestar emocional de los usuarios. En este sentido, la programación se ha adaptado a la llegada de la primavera, utilizando una temática colorida que buscaba reactivar mentalmente a los participantes a través de diferentes disciplinas artísticas.
Así, el grupo Arte Samba ha programado un taller de batucada adaptado a las preferencias de la tercera edad. Uno de los monitores, Juanma Porras, ha detallado que han trabajado con ritmos de bolero y chachachá. Para ello, han adaptado los instrumentos de percusión propios de una batucada a esos estilos que tanto gustan a los mayores. La actividad ha servido de terapia integral: por un lado, los residentes ejercitan la memoria al recordar las letras de las canciones y a la vez mejoran su coordinación física mediante el ritmo.
Por su parte, el artista plástico Kisco Aroca ha coordinado la elaboración de un mural de grandes dimensiones en una de las fachadas de la residencia. Mientras él mismo se ha encargado de las zonas de difícil acceso, los residentes han participado pintando la sección central con rodillos, brochas y tapones. La programación se ha completado con un taller de decoración de macetas. De esta forma, se ha presentado una oferta variada en que la participación ha sido totalmente voluntaria. Según Yael Haro, en todo momento se ha respetado la autonomía y el interés de cada residente.








