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Antes de llegar a la mitad del año agrícola, se supera la serie histórica, pero los cortes de carreteras, destrozos y caídas de árboles mantienen activos los niveles de alerta

Las precipitaciones acumuladas desde diciembre y en especial el tren de borrascas consecutivas que arrancó a finales de enero están ofreciendo dos caras. La más positiva es la recuperación de los niveles de los acuíferos y el pantano, al cabo de periodos tan prolongados de sequía y déficit hídrico. A su vez, la fuerza del agua y la intensidad del viento siguen provocando destrozos e incidencias infraestructuras y espacios urbanos, así como en los cauces de los ríos y el resto del entorno natural.
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En lo referente al volumen de precipitaciones, enero ha dejado un dato revelador. Sólo en este mes se ha acumulado tanta agua caída como en todo el periodo del año agrícola anterior, es decir, desde el 1 de septiembre de 2024 al 31 de enero de 2025. En ese intervalo el balance era de 224,4 litros, 18,2 menos que los 242,6 de enero de este mismo año. Lejos de ser un episodio puntual, diciembre de 2025 respondió a su condición de ser en Rute el mes más lluvioso del año, frente a la anormalidad que había supuesto el de 2024. Y la tendencia no se ha detenido en el paso de enero a febrero, con la concatenación de las borrascas Joseph, Kristin y Leonardo.
La consecuencia es que antes de llegar al ecuador del año agrícola se ha superado la media de la serie histórica de precipitaciones. En Rute esa media, que se toma al final de cada década en función del comportamiento pluviométrico de los treinta años previos, está en 616 litros. De hecho, este miércoles 4 de febrero queda como una marca, con nada menos que 112 litros recogidos en 24 horas. En apenas cuatro días febrero acumula 133,1 litros y el balance del año agrícola se eleva a 642,4 litros.
El alcance de las precipitaciones queda aún más en evidencia en los niveles del Pantano de Iznájar, que continúan en pleno ascenso. En sólo 24 horas ha ganado 48 hectómetros cúbicos. Actualmente, cuenta con 363,30 hectómetros cúbicos de agua embalsada. Por tanto, se sitúa al 39,49% de su capacidad. No sólo ha ganado quince puntos y medio porcentuales más respecto al año anterior por estas fechas. Incluso supera en algo más de dos puntos la media a estas alturas del último decenio, que se sitúa en el 37,22%.
Los buenos datos de la lluvia contrastan con los efectos que causa cuando cae con fuerza o desborda los ríos. A ello se une la presencia del viento. Por segunda jornada consecutiva los efectos de Leonardo han obligado a activar el nivel naranja de alerta en la comarca y, por tanto, en Rute. Se mantienen, pues, las medidas del día anterior: se suspende la actividad lectiva presencial y la actividad en edificios públicos de titularidad municipal. También siguen cerrados, los parques, jardines y espacios públicos, y los recintos deportivos.
Al mismo tiempo, se multiplican las incidencias. Las más llamativas afectan a las carreteras del término de Rute, aunque de momento sólo se ha cortado una al tráfico, la A-3226 en dirección a Las Piedras y Carcabuey, en el kilómetro 23,2. En su lugar, se recomienda tomar como alternativa la A-3227. Además, en varias se recomienda no circular. Es el caso de la CO-8216 a su paso por la aldea de La Hoz, por el desbordamiento del río del mismo nombre.
Por idéntica causa se recomienda no circular por la A-331 en dirección a Iznájar, en el kilómetro 22, pasado el puente, tras el derrumbamiento de un talud. Más cerca aún, en la salida de la Molina, se ha producido un movimiento de tierra. En concreto, ha ocurrido más allá de la calle Empresaria Teresa Córdoba, en el cruce con el camino de la Fuente Alta, donde se sigue recomendando no circular. El derrumbe afecta a la calzada y al paso de vehículos y peatones. Por todo ello, se optado por señalizar la zona y se aconseja igualmente no circular por allí y extremar la precaución.








