Las Escuelas Municipales de Verano de las aldeas encaran su recta final con una alta participación

  • La iniciativa ha reunido a casi un centenar de menores en Zambra, Llanos de Don Juan y Las Piedras, combinando el refuerzo escolar con juegos y actividades de agua

Una novedad es que las sesiones de Los Llanos se han impartido en el colegio Blas Infante

 Iván Pérez hace balance de las Escuelas Municipales de Verano en las aldeas

Las Escuelas Municipales de Verano de las aldeas de Rute afrontan su recta final con un balance “muy positivo”. Así lo resume Iván Pérez, alcalde pedáneo de Llanos de Don Juan. Además de Los Llanos, la iniciativa se ha desarrollado durante julio en Zambra y Las Piedras-Palomares. En conjunto, la participación se acerca al centenar de menores. Algunas actividades se prolongan hasta primeros de agosto. Es el caso de Los Llanos, donde terminan el día 7 puesto que también comenzaron algo más tarde. De este modo, su conclusión coincide con el comienzo de las Fiestas Carmelitanas de la pedanía.

Allí se dio una buena muestra de la buena acogida de esta propuesta municipal. Según relata Iván Pérez, las veinte plazas ofertadas se cubrieron en apenas dos días. El alcalde pedáneo ha destacado el “alivio” para los hogares que suponen estas escuelas. Durante las mañanas, las familias han dispuesto de más tiempo para trabajar, ir a comprar o atender otras obligaciones.

  • Prueba de la demanda de este servicio, las plazas han vuelto a agotarse en apenas unos días

Por su parte, los menores pueden acudir a pie evitando desplazarse en autobús hasta Zambra, donde antes se concentraba el alumnado de los tres núcleos rurales. A su vez, se reduce la masificación de la Biblioteca de Zambra. Esta aldea, la más poblada de Rute, ha contado con cerca de cincuenta plazas. Las Piedras ha dispuesto de una cifra algo menor. En cada caso, el número de plazas se ha adaptado a la población infantil y a la asistencia habitual a las actividades municipales.

Las sesiones se han impartido de diez de la mañana a dos de la tarde. Los contenidos seguían un modelo similar al de las escuelas del casco urbano, aunque se han ajustado a los recursos de cada aldea. La programación ha incluido refuerzo de las materias estudiadas durante el curso. También ha incorporado películas, juegos, descansos y actividades de agua. Con ello, se ha buscado un aprendizaje “más dinámico” y alejado del ritmo habitual de las clases.

Las dinamizadoras de las bibliotecas municipales han asumido una parte esencial del trabajo. Su experiencia durante el curso les ha permitido conocer las necesidades de cada menor y ofrecer una atención “muy personalizada”. Además, el alumnado ya tenía confianza con ellas. Esta continuidad ha facilitado tanto el repaso de los contenidos como la convivencia.

Como novedad, Llanos de Don Juan ha trasladado este año su escuela al CPR Blas Infante, un entorno escolar con más recursos que el centro cívico. En Zambra, las actividades han continuado en el centro Cisimbrium, que cuenta con biblioteca. Por su parte, Las Piedras ha aprovechado el espacio destinado durante el curso a la educación de adultos. Según Pérez, la idea de no prolongar las escuelas más allá de las primeras semanas de agosto es para que los menores disfruten de un periodo de descanso antes del curso. Tras el verano, se retomarán las actividades habituales en las aldeas.

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