La Hoz vuelve a encontrarse en torno a la Virgen del Consuelo

  • La procesión de la imagen fue el punto culminante de cuatro días de cultos, convivencia y celebraciones durante el primer fin de semana de septiembre

La Virgen del Consuelo recorrió todos los rincones de aldea en un paraje singular

Septiembre vuelve a poner en marcha la vida cotidiana, pero también abre un tiempo para el reencuentro. En Rute, ese reinicio tiene una de sus expresiones más singulares en La Hoz. La aldea ha celebrado durante cuatro días sus Fiestas en honor a Nuestra Señora del Consuelo. Como es tradición, el programa se ha concentrado en torno al primer fin de semana del mes, ya que el día 4 se conmemora la onomástica. Comenzó el jueves 3 por la noche, con el rezo del santo rosario. La singularidad de este culto desde hace más de dos décadas está en el acompañamiento de un cuarteto de música clásica. En esta ocasión, tuvo un carácter aún más emotivo por el recuerdo de Francisco Alejandro Moreno, conocido cariñosamente como “Frasquito”. Desde que el rosario se incorporó a las fiestas, en 2006, siempre había participado.

  • Las fiestas reúnen cada año a quienes viven en la aldea, a quienes regresan a ella y a numerosos vecinos del casco urbano

El viernes tuvo lugar la santa misa y posteriormente la cena de hermandad. El encuentro alrededor de las mesas volvió a mostrar uno de los principales rasgos de estas fiestas. En La Hoz van de la mano los actos religiosos, la gastronomía y la convivencia. La actuación del grupo flamenco de Paqui la Morena amenizó el resto de la noche. Tras estas dos jornadas, el sábado esperaba el día grande de las fiestas. Por la mañana se abrió la mesa de regalos y a primera hora de la tarde se celebraron las tradicionales carreras de cintas en bicicleta. Gracias fiestas como ésta, esta costumbre se mantiene viva en Rute y sus aldeas.

Al caer la noche, Nuestra Señora del Consuelo salió de su ermita. La Agrupación Santo Ángel Custodio puso el acompañamiento musical a un cortejo en el que participaron el clero, autoridades, hermanos mayores, junta de gobierno y representantes de otras hermandades y cofradías. Tampoco faltaron las mujeres de mantilla. La imagen recorrió todos los recovecos de la aldea, en un paraje que aún conserva la huella de sus antiguas huertas. Es uno de los pocos casos en que un cuadro sale en procesión, otra particularidad que hace que estas fiestas sean especiales.

En torno a la media noche, la Virgen entró de vuelta en su ermita. Sin embargo, la velada continuó con la animación de un DJ, al tiempo que comenzaba la primera parte de la subasta. La cantidad y variedad de regalos hace que se divida en dos tramos. Y es que, más allá de su carácter recaudatorio, esta mesa refleja la colaboración de vecinos, comercios y devotos.

La segunda parte se reservó para el domingo a mediodía. La cofradía ofreció a los asistentes una copa de vino y un plato de paella. Fue el colofón a cuatro días en que La Hoz ha vuelto a reunir a varias generaciones alrededor de una tradición compartida. Los hermanos mayores de este año, Consuelo Rodríguez y José María Guadalix, ejemplifican ese vínculo. Ella pertenece a una familia ligada a la aldea y a la Virgen. Él conoció estas fiestas al llegar a Rute hace cuatro décadas y desde entonces apenas ha faltado. Así han vivido un año más estas fiestas quienes saben que en septiembre tienen aquí una cita para despedir el verano y para reencontrarse con sus raíces.

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