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En su V Festival de Baile, Ainhoa Gutiérrez, ha homenajeado al personaje del Zorro, con su emblemática marca de la Z, como metáfora del esfuerzo y la perseverancia
Galería V Festival “La Faraona” 2026
Ainhoa Gutiérrez sueña con los pies. La afirmación surge ateniéndose a lo que dijo una de las presentadoras de su V Festival de Baile “La Faraona”, que definió así lo que significa bailar. El suyo ha sido este año el primero de los Festivales de Verano que promueve y coordina el área de Cultura del Ayuntamiento. Con él se ha dado además el pistoletazo de salida a los Veranos Culturales de la Villa en Rute. En la noche del pasado sábado 13 de junio, el Teatro al Aire Libre “Alcalde Pedro Flores” volvió a llenarse para acoger una edición muy especial de esta cita.
Se cumplen, en efecto, cinco años desde que “La Faraona”, nombre artístico con que su abuelo llamaba cariñosamente a Ainhoa, se dio a conocer al gran público. En plena pandemia había abierto su academia de baile y era la primera vez que se ponía de largo lo aprendido durante el curso. Fue una declaración de intenciones de todo el talento que aún tenía por mostrar. No obstante, ya le rondaba la cabeza homenajear a uno de sus personajes de ficción favoritos, don Diego de la Vega, alias “El Zorro”. Un lustro después, ha hecho su sueño realidad.
Consciente de que la precipitación y el arte son malas compañeras de viaje, asumió que aún tenía que mejorar su técnica propia y la de su alumnado antes de llevar el montaje a escena. Pensó que el momento había llegado con este simbólico aniversario de su proyecto. Y lo creyó con la suficiente fe como para convencer a su alumnado de más nivel de que era posible. Antes, el centenar largo de integrantes de la academia ofreció las correspondientes píldoras del aprendizaje acumulado.
- Ainhoa Gutiérrez ha esperado hasta que ella y su alumnado contaran con el nivel técnico y artístico para levantar una coreografía tan exigente
La docena de coreografías que se vieron durante la noche bastaron para ratificar la esencia flamenca de “La Faraona”, pero también su versatilidad para coquetear con otros géneros y estilos, como el baile moderno de la mano de Beyoncé. De hecho, su inventiva la lleva a dar un toque flamenco a la música ambiental de una banda sonora como “Self/Less”. Aun así, se nota que se mueve y hace moverse a sus alumnas como pez en el agua cuando suenan unos tangos flamencos, una guajira o una soleá apolá. Pese a su juventud, la veteranía que atesora en ese terreno es un grado.
Así se llegó a la apoteosis que significaba “Una identidad compartida: La máscara del Zorro”. Con ese título no sólo daba nombre al festival, sino a un triple salto, por combinar otros tantos niveles de aprendizaje sobre el escenario. La leyenda del Zorro no es sólo un emblema de la lucha por la justicia, la libertad y los valores. Es al mismo tiempo una metáfora del triunfo del esfuerzo colectivo, la solidaridad y el compañerismo. Justo eso es lo que refleja esta coreografía múltiple sobre la partitura original de James Horner.
Ese trabajo colectivo no se ciñe sólo al número final. Como se encargó de subrayar la propia profesora, son muchas las manos que la han ayudado a confeccionar un vestuario, un escenario y un atrezzo que han dado empaque al festival. Ha sido el esfuerzo común al servicio de un talento que ya ha dado mucho de sí y que apunta a ofrecer más píldoras artísticas en un festival con marca propia.






