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De nacionalidad venezolana, ha sido embajadora en países como Cuba y ha desarrollado parte de su trayectoria profesional en la sede de Naciones Unidas

La asociación Adebo ha sumado una nueva adhesión, la de María Clemencia López Ramírez. De nacionalidad venezolana, y exembajadora de Cuba, entre otros cargos, cuenta con una destacada trayectoria dentro del cuerpo diplomático internacional y en organismos como Naciones Unidas. López Ramírez quiso conocer de cerca la labor conservacionista de Adebo en favor de este animal. Para ello, el pasado 22 de mayo se acercó a la reserva situada en la Sierra de Rute junto a su marido, el historiador portorriqueño José Ignacio Jiménez, y otros amigos y personalidades. Durante su estancia en Rute, estuvieron acompañados por el presidente de la asociación, Pascual Rovira.
- La diplomática pudo conocer ejemplares emblemáticos como “Califa”, el burrito apadrinado por Antonio Gala
De su mano, pudieron conocer a burros emblemáticos como “Califa”, apadrinado hace 29 años por Antonio Gala. Según Rovira, con su presencia tranquila y su mirada serena, “Califa” recuerda que el respeto a los animales es “un acto de civilización, que cada día merece ser reconocido en su valor intrínseco”. El alma máter de Adebo cree que este ejemplar “ha transcendido los límites de lo ordinario” para convertirse en “un símbolo de la humanización de los animales”.
Tras conocer lo que representan Pascual y la asociación que preside, María Clemencia López mostró su respaldo a este trabajo de sensibilización en torno al burro, así como el esfuerzo por preservar la especie y más en concreto la raza asnal andaluza. La diplomática, de 86 años, quiso poner en valor la importancia de proteger unos animales que forman parte de la historia y la cultura del medio rural.
De esta forma, su respaldo se suma a muchos otros que ha recibido la asociación durante sus más de tres décadas de trayectoria. Desde su creación a finales de los 80, Adebo ha promovido una “corriente de simpatía” en torno al burro. De manera paralela a la labor conservacionista, se ha intentado acabar con el estigma que arrastra este animal. El apoyo de personalidades de todo tipo como “arrieros de honor” ha contribuido a redefinir la imagen peyorativa de estos équidos tan ligados a entornos rurales como el de Rute.







