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Su presentadora, Estefanía Fernández, destacó el compromiso como cristiano y cofrade, así como su labor profesional y personal ligada a las hermandades del municipio
La ermita de San Pedro de Rute acogió, el pasado sábado 14 de marzo, una de las citas más esperadas de la Cuaresma ruteña: la exaltación de Jesús de la Humildad y la Soledad. El acto, que congregó a una multitud de fieles, autoridades y representantes de las hermandades locales, estuvo marcado por la profunda devoción y el sentimiento cofrade. El evento comenzó con la presentación de Estefanía Fernández Ramírez, quien trazó una semblanza personal y profesional del exaltador, José Manuel Caballero Sánchez.
- La exaltación giró en torno a dos conceptos fundamentales: la humildad y la soledad
Fernández destacó la formación de Caballero en orfebrería y joyería en la Escuela de Arte Dionisio Ortiz de Córdoba, así como su faceta emprendedora al frente de su propia floristería, “Arte Mayo Floristería”. Resaltó su compromiso inquebrantable con la Semana Santa de Rute, mencionando su participación en diversas juntas de gobierno y su labor como pregonero de la Semana Santa ruteña en 2024. “José Manuel es de esas personas que entienden la fe como algo que se practica, se cuida y se defiende con obras”, afirmó Fernández en su emotiva introducción.
Para la Estefanía “no existe nadie mejor para exaltar nuestro Jueves Santo ruteño” que su amigo de la infancia. Es el día en el que el “Abuelito” y la Soledad de Nuestra Señora recorren el barrio y las calles de nuestro pueblo. Tras la presentación, José Manuel Caballero Sánchez mostró gratitud hacia su presentadora por sus palabras y recordó que desde pequeños ambos correteaban la ermita “siempre” supieron que “algún día subirían juntos al atril”. Respecto a su exaltación, su intervención giró en torno a dos conceptos fundamentales: la humildad y la soledad.
Con un discurso cargado de lirismo y vivencias personales, Caballero recordó la historia de la llegada de la imagen a Rute, una leyenda que narra cómo una intensa lluvia impidió que el Cristo continuara su camino hacia otra localidad, eligiendo así quedarse para siempre en la villa. El exaltador se refirió cariñosamente a las imágenes titulares como “el Abuelito” o “la Abuela” destacando su papel como icono devocional que une a generaciones de ruteños, desde los niños que se acercan a la ermita de la mano de sus padres hasta los mayores que acuden a agradecerle favores recibidos.
En relación al “Abuelito” se fijó en “una humildad reflejada a través de su sufrimiento, y la entrega de su vida por nosotros”. Asimismo, Caballero Sánchez se refirió a la reja de la puerta de la ermita de San Pedro, como el lugar que “separa lo celestial de lo humano”. Una reja que de puertas adentro ofrece un lugar de culto, seguro y de reflexión; y de puertas afuera es un barrio alegre y de gran hermandad.
Sin duda, uno de los momentos más solemnes fue el diálogo interior que entabló con Jesús de la Humidad. Entonces, las luces de la ermita se apagaron, el tiempo se detuvo y con única luz de las velas, el exaltador, expresó sus inquietudes y preocupaciones y aprovechó para pedirle al Abuelito que “cuide a los suyos, a sus amigos, a los que sufren, a los que aman y todos quienes ese día quisieron acompañarlo”.
Una exaltación que recorrió el paso procesional del Jueves Santo, como un “día especial y efímero”, que cada uno lo vive de una forma diferente, “un día de barrio, hermandad, familia y muy personal”, dijo el exaltador. En el tramo final de su intervención, Caballero hizo una llamada a la reflexión sobre el perdón y la entrega, valores que personifica la imagen de Jesús de la Humildad. Sus palabras, nacidas de un corazón profundamente cofrade, subrayaron que la fe no es solo una tradición heredada, sino una experiencia personal que debe guiar la vida diaria de los cristianos.
Durante su exaltación contó con el acompañamiento musical y las interpretaciones destacadas de Alberto Ramos, al piano y David Écija, al saxofón. El acto concluyó con un prolongado aplauso y el reconocimiento de la hermandad a ambos protagonistas, en lo que fue una noche inolvidable de fe y tradiciones para el pueblo de Rute. También el presidente de la cofradía, Pedro de la Rosa, entregó un ramo de flores a la Hermana Mayor de la Soledad de Nuestra Señora, Ana Belén Cordón








