Francisco Andrés Tejero convierte sus vivencias personales en un canto colectivo a la Virgen del Carmen

  • El pregonero de las Fiestas Patronales apeló al componente emocional de la devoción carmelitana para hilvanar un discurso que llegara a todo el auditorio


Galería de imágenes del pregón y la coronación de la reina de las fiestas  

Rute vivió con intensidad los días grandes de sus Fiestas Patronales. La noche del 14 de agosto es más que la antesala de la jornada principal de las Fiestas Carmelitanas. El pregón y la coronación son dos actos con entidad suficiente para que generen trascendencia en quienes los protagonizan. El hecho de que sean correlativos no hace sino sumar relevancia a ambos. Desde que Ana Burguillos asumió la presidencia de la Real Archicofradía de Nuestra Señora del Carmen, pregón y coronación se concentran en la parroquia de Santa Catalina.

Como previo, cada vez es más multitudinario el acto de la ofrenda de nardos a la Patrona. En tan sólo unos años ha crecido exponencialmente el cortejo que antes conformaban “sólo” la junta de Gobierno, la Banda Municipal, los representantes públicos, la reina y sus damas de honor desde la ermita de San Pedro a Santa Catalina. Ahora lo integran decenas de cofradías y colectivos, amén de gente a título particular, que lleva esos nardos que dan olor y vistosidad a la parroquia… y que un día después adornarán el trono de la Virgen del Carmen.

Una vez en Santa Catalina, tras el saludo de la presidenta, Francisco Pérez Alba fue el encargado de presentar a Francisco Andrés Tejero, pregonero de las fiestas de este año. Pérez dejó claro desde el principio que su intervención iba a estar marcada por la cercanía. Presentar a su primo le permitió volver a las raíces familiares, la infancia compartida y el barrio de San Pedro, donde nació Tejero. Destacó su humildad y sencillez, su trayectoria como profesor de Literatura y su temprana vinculación con la música a través del violín. También recordó a sus padres y su hermana, ya fallecidos. Entre esas ausencias estaba su madre, Carmen, un nombre que cobraría pleno significado minutos después.

  • El de Francisco Andrés Tejero fue un pregón lleno de nobleza y ternura, sin más objetivo que la pura exaltación y devoción a la Virgen del Carmen

Francisco Andrés Tejero hizo precisamente del nombre de la Patrona uno de los hilos conductores de su pregón. Desde su condición de filólogo, recordó que Carmen significa “jardín de Dios” en hebreo y “canto, poema o canción” en latín. Así fundió el nombre con Rute, donde Carmen se hace mujer, ermita, plaza, parque, paisaje y devoción. La prosa alternó con numerosos pasajes en verso y con referencias literarias que acompañaron una exaltación llena de ternura y nobleza. También estuvo presente la condición de la Virgen como protectora de marineros. Ese vínculo le permitió presentar metafóricamente a Rute como un barco anclado en la Subbética bajo la protección de su Patrona.

A partir de ahí, el pregonero evocó dos acontecimientos recientes. De la Coronación Canónica Pontificia de 2018 recordó el momento en que el obispo ciñó la corona a la Virgen y la cercanía de su presencia en distintos barrios. Del centenario del Patronazgo en 2024 rescató el 12 de octubre que clausuraba el Año Jubilar. Fue un día amenazado por la lluvia. La Virgen completó su recorrido y sólo cuando regresó al santuario descargó el cielo, instante que evocó con especial emoción.

Otra parte de su discurso recorrió el calendario carmelita que arranca en febrero con el triduo del Patronazgo y llega hasta agosto. La contemplación del retablo del santuario le dio pie a mentar a San Juan de la Cruz, protagonista en 2026 de un Año Jubilar por el tercer centenario de su canonización y el primero de su proclamación como doctor de la Iglesia. Como miembro de los Hermanos de la Aurora, se detuvo en esos cantos ancestrales que recorren Rute durante las noches de verano, una música hecha oración y memoria. También se refirió a la particularidad de Rute, donde el 16 de julio, onomástica del Carmen, es en realidad la antesala de la fiesta principal del 15 de agosto.

Precisamente, el recorrido procesional de ese deparó algunos de los pasajes más vivenciales del pregón. Tejero caminó con la Virgen por las calles y, a través de lugares como el Barrio Alto, la calle Fresno o San Pedro, evocó a su padre, sus tías, su adolescencia y otras vivencias íntimas. De esta forma, lo personal adquirió una dimensión colectiva, porque en aquellos recuerdos podían reconocerse quienes vinculan las fiestas a personas y momentos de sus propias vidas. Literatura, música, familia, fe y memoria terminaron fundiéndose en una declaración de amor a la Virgen del Carmen y a Rute. El suyo fue un pregón lleno de nobleza y ternura, sin más objetivo que la pura exaltación carmelitana.

Cuando el pregonero bajó del atril no descendió el nivel de emociones. Junto a él habían permanecido ante la imagen de la Patrona la carmelitana mayor de este año, Isabel Reyes Lazo, y su corte de damas de honor: Sara Bouanane Vacas, Victoria Porras López y Victoria Ayala Sances. Tocaba el turno para que Isabel Reyes fuera coronada como reina de las fiestas por el alcalde David Ruiz y que ella impusiera las correspondientes bandas a sus damas. La guinda en la parroquia se pondría con la entrega de sendas placas al pregonero y su presentador, y la interpretación de la “Salve Marinera” a cargo de la Banda Municipal, coreada por el auditorio.

El reloj se acercaba a las once y media de la noche cuando la comitiva abandonó Santa Catalina. Aunque la coronación ya no se hace en el Paseo Francisco Salto, este emblemático espacio sigue teniendo su protagonismo. Allí se celebra la cena de hermandad que un año más, con la animación de música en vivo y DJ, se prolongaría hasta la madrugada. Había que reponer un mínimo de energías. Al amanecer esperaba nada menos que el día más grande de las Fiestas Patronales de Rute, el 15 de agosto.

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