Fallece Raúl del Pozo, uno de los primeros arrieros de honor de Adebo

  • Sus visitas a Rute con Cela y sus crónicas en El Mundo o Interviú contribuyeron a relanzar la asociación y a mejorar la imagen popular de los burros

Raúl del Pozo y Cela venían a menudo juntos a Rute a ver con Pascual Rovira la reserva de burros

Pascual Rovira recuerda la figura de Raúl del Pozo

Ha fallecido Raúl del Pozo, periodista vinculado a Rute a través de la asociación Adebo. Su relación con Pascual Rovira es la crónica de una amistad personal prolongada en el tiempo. Fue uno de los primeros en apadrinar un burrito de la reserva, “Júcar” (su seudónimo en la etapa de columnista de “Mundo obrero”) y convertirse en arriero de honor. El vínculo entre Rovira y Del Pozo venía de la relación común con Camilo José Cela y a su vez de la de éste con Rute. Cuando el presidente de la asociación Adebo conoció a finales de los 80 al Premio Nobel de Literatura, novelista y periodista coincidían como columnistas en “El independiente”. De hecho, la primera referencia de Cela a los burros, “El aire de Rute”, apareció en diciembre de 1990, en su columna “El camaleón soltero”.

  • Raúl del Pozo abrazó la ternura de los burros y fue clave para multiplicar esa corriente de simpatía creada en su día con estos animales

Rovira define a Del Pozo como “un pistolero de la palabra” que no se casaba con nadie. Fue militante del Partido Comunista, pero, como puntualiza quien lo acogió en la sierra ruteña, no dudaba en criticar a referentes del partido como Santiago Carrillo. Su primer artículo sobre la reserva de Adebo, titulado “La Borriquita”, apareció en 1991, en su columna “Un cero a la izquierda”, para “El independiente”. También las páginas del diario “El Mundo” se llenaron de referencias a sus visitas a Rute y su interés por estos animales.

Junto a todas esas crónicas que aún conserva, el recuerdo más nítido que tiene sobre Raúl del Pozo, “lejos del ruido de Madrid”, es el de una persona “entrañable, sin pelos en la lengua”. Con esa actitud, abrazó la ternura de los burros y fue clave para multiplicar esa corriente de simpatía creada en su día con estos animales. Como intelectuales de la talla de Gala, Alberti o el propio Cela, que proliferaron tanto por nuestro pueblo, sobre todo en la década de los 90, el periodista veía la reserva de Rute como un escenario literario que rozaba lo idílico.

Por su parte, el periodista definía a Pascual como “un Quijote”, y él se sentía como su particular escudero Sancho Panza. El alma máter de la asociación ecologista subraya con pesar que muchos de los arrieros de honor de aquellos años dorados han fallecido ya. Con cierto sarcasmo, describe al colectivo como “El club de los arrieros muertos”. Más triste le parece que, después de todas las crónicas que personajes de esta relevancia han escrito, en la historia literaria de Rute no aparece “ni una referencia al burro”.

En el caso concreto de Raúl del Pozo, tiene claro que contribuyó decisivamente a elevar el rango de los burros y a que se les mirara con más ternura. Escribió sobre ellos con la misma maestría que hablaba de política o corrupción, con el don añadido de saber darle a todo un toque de comedia. Más allá de sus crónicas brillantes, Rovira alaba las cualidades humanas de su amigo. Nunca perdieron el contacto y en ninguna Navidad faltaban los productos típicos ruteños en la mesa del periodista.

Ahora cree que el mejor periodismo y la mejor literatura se han juntado en un Olimpo que Pascual espera que algún día tenga al fin su eco en la historia literaria de Rute. De hecho, lamenta que desde que él mismo dejó de estar vinculado al Ayuntamiento se ha soslayado la relevancia y el renombre que han aportado los burros a nuestro pueblo.

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