Entrevista a María Granados, estudiante del IES Nuevo Scala de Rute y Premio Extraordinario de Bachillerato

  • “La curiosidad y el conocimiento es la esencia para intentar conseguir todo lo que me propongo”

  • “En la sociedad actual las Humanidades están muy desprestigiadas, parece que sólo las estudian los vagos o los que huyen de las Matemáticas, y no es así”

María Granados durante la entrevista en los estudios de Radio Rute

 María Granados

Una alumna del IES Nuevo Scala de Rute, María Granados Serrano, es una de los seis estudiantes que han sido distinguidos con el Premio Extraordinario de Bachillerato, de un total de doscientos veinticinco jóvenes de la provincia que se han presentado a la convocatoria anual de la delegación provincial de Educación. El galardón está dotado con 500 euros y pasa a formar parte del expediente y del historial académico del alumnado. Esos seis estudiantes estarán exentos de pagar las tasas del primer curso en universidades públicas andaluzas. La convocatoria se plantea con el objetivo  de reconocer los méritos académicos adquiridos y acumulados por los estudiantes que obtuvieron calificaciones excelentes en sus estudios de Bachillerato. Además, María Granados logró en abril el primer premio autonómico de la fase final de la Olimpiada de Filosofía, celebrada en Sevilla.

Pregunta: ¡Enhorabuena, María! Para empezar, explícanos por qué y en base a qué criterios se conceden estos premios.

Respuesta: Para poder optar a estos premios tienes que tener una nota de más de 8,75 en segundo de Bachillerato y no ser repetidor. Luego, solicitas participar en la convocatoria. Con posterioridad, te evalúan en base a dos ejercicios de dos horas cada uno. El primero constaba de un examen de Filosofía y otro de Inglés, formato Selectividad. Y el segundo incluía un comentario de un texto histórico y el desarrollo de un tema sobre la materia trocal de la modalidad de tu Bachillerato. En mi caso, a ser de Humanidades, hice un ejercicio un examen de Latín. La dificultad de estos exámenes estriba en que tienes que saber manejar el tiempo muy bien. Básicamente, no te puedes dormir en los laureles. Yo dediqué treinta minutos al de Inglés y el resto al de Filosofía, que incluía muchas cuestiones. Lo fundamental es administrarse el tiempo. Además, lo que marca la diferencia es que tienes que sacar una nota igual o superior a 32 puntos. Ésa es otra de las dificultades, porque puedes aprobar todos los exámenes, que es un requisito más, pero la diferencia está en lograr una nota alta.

La estudiante ruteña recibió el 18 de julio el premio en la delegación de Educación

P: La preparación de las pruebas para optar al premio ha supuesto una preparación especial  en un curso que es muy exigente…

R: Efectivamente. Yo además quería sacar buenas notas para obtener la Matrícula de Honor, para evitar pagar las tasas de la Universidad, que las considero excesivas. Y compaginar los estudios propios del  bachillerato con la Selectividad, tu vida personal y la preparación de estas pruebas no es fácil. Se llevaron a cabo una semana después de la Selectividad, y casi que ya no tenía ganas de estudiar más. Pero de todo se sale. Yo me considero una persona muy echada para adelante y, con esfuerzo, todo lo que me propongo lo acabo consiguiendo.

P: ¿Qué profesores te han animado o ayudado? ¿En casa has contado con el apoyo de tus padres?

R: Fue el director del centro el que me informó de esta convocatoria. Luego, varios profesores me animaron a presentarme a las pruebas. Yo al principio estaba un poco insegura y me planteaba hasta qué punto iba a estar cansada o preparada después de la Selectividad. Sin embargo, me decían “María tú puedes, esto es como un pasito más”. Por eso, quiero agradecer al profesorado del IES Nuevo Scala la confianza que siempre han depositado en mí y el apoyo que me han prestado. Me han enseñado muchas cosas, y hay profesores a los que les tengo mucho cariño. En casa se han alegrado de este premio y se sienten muy orgullosos de mí. Además, mi padre predijo que iba a quedar en tercer lugar y así ha sido. Mis padres siempre me animan a sacar lo mejor de mí y los quiero mucho.

P: Bueno, hay que recordar que no es el único premio que María ha recibido en 2018. En abril logró el primer premio autonómico de la fase final de las Olimpiadas de Filosofía, celebradas en Sevilla, con la disertación titulada “El aliento de alma”. ¿No es así? ¿Qué nos puedes decir de ese trabajo?

R: La verdad es que este trabajo conllevó su tiempo y dedicación. La redacción en sí comenzó en las vacaciones de Navidad. Mi profesor Manuel Ángel Gámez, de Filosofía, fue el que me propuso participar en estas Olimpiadas. Ya participé también el año pasado. Éste, tras presentar mi redacción y ser aceptada, me puse a preparar un Power-Point, en las vacaciones de Semana Santa, con objeto de poder exponer mi trabajo oralmente ante el tribunal.  Por tanto, este año  prácticamente no he tenido vacaciones. La redacción sobre “Utopía y revolución” la dividí en dos partes. En la primera, hice una evolución histórica del concepto de “utopía”, de cómo surgió esa palabra en la época del Renacimiento. Me refiero a quién  acuñó esa palabra, Tomás Moro. Habló de las reminiscencias de ese concepto en la obra de Platón y así hasta llegar al siglo XX. Es en ese momento donde introduzco el término de las “distopías”, que surge con la antítesis de la utopía. Son obras que denuncian o pronostican lo que pasaría si se produjesen esas utopías, consecuencias catastróficas. Entonces es cuando yo introduzco mis propias reflexiones y me formulo preguntas como qué pasaría en un mundo de paz, donde no haya violencia. Personalmente opino que somos una sociedad muy hipócrita. Cuando surgen atentados en Occidente nos alarmamos y hacemos comentarios de solidaridad y apoyo o ponemos banderitas en el facebook. Sin embargo, cuando se pierden vidas en Oriente apenas si nos interesa. Ahí introduzco una frase de cosecha propia: “Hacemos que corran ríos de sangre que nunca podrán regar las flores de la paz”. A partir de este punto, el lector de mi trabajo puede pensar que hay una visión muy pesimista, y es ahí cuando abordo el concepto de “revolución”. Me refiero los descubrimientos de Galileo, Copérnico y demás científicos que demostraron que el sol era el verdadero centro de nuestro sistema planetario, y se produjo una revolución en todos los ámbitos que influyó en la filosofía, la medicina o las letras. Avanzo en el trabajo concluyendo que el Renacimiento fue la primera baldosa de una escalera hacia el éxito. A día de hoy, hay muchas revoluciones: la tecnológica, la social, y de todo tipo. En la revolución tecnológica me detengo para hablar de Elon Musk, director ejecutivo de Tesla (una marca de coches eléctricos, una compañía de aeroespacial), un sudafricano que emigró para evitar el servicio militar y huyendo del Apartheid. Fue una persona que llegó sin recursos  a Canadá y que tuvo que montar su empresa como pudo, a base esfuerzo, de perseverancia, de arriesgarse y de no aceptar un “no” por respuesta. Para mí es una persona que me inspira mucho. De hecho, hay una frase de él que me encanta: “Creo que es posible para la gente normal elegir ser extraordinaria”. En mi caso, yo me arriesgué y he logrado ese premio de la Olimpiada de Filosofía y ahora el Premio Extraordinario de Bachillerato.

P: María, no cabe duda de tu oratoria y de tu inquietud intelectual. ¿Cómo compartes este deseo por aprender y conocer con tus compañeros?

R: Es complicado. Tengo amigos con los que hablo y reflexiono de cuestiones existenciales, a través de foros o por redes sociales. Pero también soy una persona a la que le gusta escuchar y acercarme a los problemas de mis amigos. En ocasiones, les recomiendo que lean a tal o cuál filósofo, que le puede ayudar a comprender su estado.

P: También participaste en la fase nacional celebrada en Cáceres y Mérida en mayo. ¿Cómo fue esa experiencia?

R: Bueno, aquí no hubo tanta suerte. Ni siquiera quedé entre las diez finalistas. Ahí se encontraba la élite y aunque obtener un premio era complicado la experiencia fue muy buena. Mi profesor, Manuel Ángel, siempre me decía que disfrutase de la experiencia. Y la verdad es que conocí a gente de toda España, y congenié con unos chicos de La Rioja. También conocí a gente de Canarias y Asturias, y tuve la oportunidad de ver Mérida.

P: Para que la gente de Rute te conozca un poco más, ¿qué puedes decir de tu trayectoria académica? ¿Dónde has llevado a cabo tus estudios de Primaria, Secundaria y Bachillerato?

R: Hice mis estudios Primaria en el Colegio Público Ruperto Fernández Tenllado. Me acuerdo de algunas maestras como María Bermúdez. En esa época hubo de todo. Tuve una infancia complicada, porque no solía congeniar con la gente. A lo mejor cuesta un poco encontrar gente afín a tus gustos. Cuando yo tenía dos o tres amigos, otros tenían siete, ocho o nueve. Yo he tenido como todo el mundo momentos buenos y malos. Pero siempre he sido una persona muy curiosa, y siempre he querido aprender más y expandir mis conocimientos. En el instituto, igual. Ha habido momentos de todo tipo. Me llevo buenos recuerdos del Bachillerato, de profesores y compañeros.

P: ¿Siempre has sido buena estudiante? ¿Siempre has tenido buenas notas?

R: Sí. Siempre he sido muy exigente conmigo misma. Cuando era pequeña y sacaba un siete o un ocho me decía que era muy poco. Y mis compañeros me respondían que me acostara, que eso es una nota muy buena. Ahora no tengo esa obsesión por las notas. Al fin y al cabo, sólo son números. Me mueve la curiosidad y las ganas de ampliar conocimientos. Nunca he tenido interés por saber si soy o no superdotada.

P: Elegiste la modalidad de Bachillerato de Humanidades. Con esas notas, ¿nadie te persuadió para hacer otra rama?

R: Bueno, eso siempre ha estado ahí. Mi madre desde pequeña me animaba para estudiar Derecho, Fisioterapia o Medicina. Es una situación triste, porque en la sociedad en la que vivimos las Humanidades están muy desprestigiadas, y parece que sólo las estudian los vagos o los que huyen de las Matemáticas. Y no es así. Es una verdadera lástima que la gente no se interese por la Filosofía, por las letras, por el arte en general. Yo siempre he tenido claro que las letras es lo que da vida y razón a mi existencia. Me ayudan a comprender el mundo, sobre todo la Filosofía. En este sentido, siempre estaré agradecida a mis profesores. Muchos afirman que es una asignatura mi aburrida y que no sirve para nada. Pero como dice Manuel Ángel, eso lo dicen aquellos que miran de forma muy sofista, sólo por el interés, y no se preocupan del crecimiento interior. Es una verdadera pena que no se aprecien las humanidades, cuando han dado vida a nuestra existencia. Ya desde la antigua Grecia, los griegos fueron los maestros del saber, de las artes, de las letras.

P: Ya casi para concluir, ¿qué vas a estudiar?

R: He estado dudando entre varias carreras: Filosofía, tras los éxitos de la Olimpiada, y porque siempre me ha gustado; Filología Clásica, porque el Latín y el Griego me apasionan, las lenguas antiguas me llaman mucho la atención; y la tercera, que es la que voy a escoger, Filología Inglesa, porque también es una lengua que llamó mi atención desde pequeña y me gusta ver series en ese idioma. Además, también hay que tener en cuenta las salidas laborales. En este sentido, creo que voy a tener más posibilidades y es una buena simbiosis entre lo que me gusta y lo que me conviene.

P: ¿Cómo ves el futuro?

R: Por una parte soy pesimista, porque hay muchos jóvenes con trabajos mal pagados y no te permite seguir creciendo. Cuando acabe la carrera me gustaría hacer un Máster en Enseñanzas Extranjeras. Aquí en España, sientes como que tuvieras un techo.  A los jóvenes nos cuesta llegar a un puesto importante. Pero por otra parte soy optimista, porque cada vez los jóvenes estamos más preparados para ocupar y acceder a puestos de relevancia. Aunque, sinceramente creo que aún soy muy joven para tener una opinión al respecto.

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