El sector de la hostelería pelea por hacer frente a las restricciones de horario y movilidad

  • El único hotel que queda en Rute, El Mirador, refuerza su servicio de restauración con comida para llevar a casa o para supermercados

  • Con la apertura del nuevo bar-restaurante Destino intenta generar empleo con una oferta gastronómica distinta y de calidad

Restaurante Destino y Restaurante El Mirador

Las nuevas restricciones decretadas por la Junta de Andalucía el pasado 8 de noviembre afectan de manera directa al sector de la restauración. El hotel El Mirador, el único que queda en Rute, lo acusa por partida doble. Por un lado, sufre la falta de reservas debido al cierre perimetral. Ya arrastraban esta merma desde el inicio de la campaña de Navidad, por la menor presencia de turistas y la ausencia total de autobuses que llegan a nuestra localidad en esta época. Ahora, con la última normativa en vigor, también se ha restringido el horario de apertura al público hasta la seis de tarde.

Sin duda, todas estas circunstancias han incidido de forma muy importante en el negocio. Según la directora del hotel, María Dolores Pavón, ante la caída de reservas, desde el verano estaban apostando por la terraza del hotel y se estaban volcando por el servicio de bar y restaurante. Sin embargo, con las restricciones horarias también esta opción se ha visto afectada. Cuando más acudía la gente cuando era precisamente en torno a las seis de la tarde.

Con anterioridad, durante el estado de alarma, todos los trabajadores de la plantilla sufrieron un ERTE. En cambio, en estos momentos, según informa Pavón, no pueden acogerse a esa figura jurídica. Hasta la fecha tampoco han recibido ningún tipo de ayuda. Por tanto, la directora lamenta que en esta ocasión se han visto obligados a prescindir de algunos empleados de la plantilla. Pese a ello, no dejan de trabajar y de reinventarse con objeto de mantener el negocio a flote. Han apostado por la comida a domicilio, pizzas o paellas, y también por la elaboración de platos para supermercados o tiendas de alimentación.

Por su parte, el restaurante Destino abrió sus puertas al público el pasado mes de octubre. El gerente de este negocio, Francisco Porras, más conocido en Rute como “Curro”, es todo un veterano del sector de la restauración y no recuerda un período tan duro y difícil como éste. Él, su hija y su yerno, que es el cocinero, han sido valientes y han decidido, pese a la actual situación, tirar del carro, al menos para intentar mantener sus puestos de trabajo. A su negocio también les afecta la disminución del número de turistas y visitantes que han dejado de venir a Rute en esta época.

Sin embargo, lo que más está influyendo es la restricción horaria, que espera sea más flexible a partir del 23 de noviembre. Este nuevo mesón ha apostado por una carta variada, con preparaciones y recetas de autor exclusivas. Su principal baza es la terraza con la que cuentan, sobre todo ahora que aún acompaña el tiempo. En el interior de su establecimiento el aforo también se ha visto reducido. Disponen de seis meses separadas entre sí dos metros. Además, el local es seguro y cuenta con buena ventilación. De momento, apunta “Curro”, la respuesta del público ha sido muy positiva.

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