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Los dos pasacalles del fin de semana, el temático de las Fuerzas Armadas y el familiar del Domingo de Piñata, ponen colofón a una de las tradiciones señeras de la localidad
Galería pasacalles temático y del Domingo de PiñataUn año más, durante una intensa y larga, desde el día de San Valentín en realidad, Rute ha sido liberado (o al menos enajenado) de los problemas particulares y generales que acucian cada día. Del 14 al 22 de febrero el ejército del Carnaval ha desplegado sus tropas de ingenio y fantasía, y la gente no ha dudado en armarse con los disfraces más insospechados para tomar el pueblo. La creatividad y la imaginación se han puesto en manos del color y la algarabía para atacar a la realidad por su flanco menos amable.
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Tras las batallas del Certamen Local de Agrupaciones y otras escaramuzas del primer fin de semana, y del Entierro de la Sardina del miércoles de ceniza, la victoria final llegó con los dos pasacalles del fin de semana. Sobre el papel, el temático del segundo sábado estaba dedicado a las Fuerzas Armadas, pero en la práctica la gente hizo alarde de ingenio para sacar a relucir todo lo relacionado con el mundo del ejército, la guerra y su reverso, es decir, la paz y la militancia antibelicista.
Con una temática aparentemente limitada, la capacidad crítica y creativa de la ciudadanía dio para repasar la inmensa cantidad de guerras, conflictos e invasiones que hay por todo el planeta. En las calles de Rute se pidió desde el fin del genocidio contra el pueblo palestino a la cancelación de los aranceles de Estados Unidos. Incluso hubo quien aguzó ese ingenio para extrapolar la temática militar a la actualidad más reciente, con unidades del ejército dedicadas expresamente a incentivar o detener la lluvia. Y para dar cuenta de todo, no faltaron corresponsales de guerra que respaldaron el trabajo de los medios locales.
Puesto que el Carnaval es contestatario en su propia naturaleza, frente a todas las variantes del mundo militar proliferaron las manifestaciones reivindicativas pacifistas. Tribus de hippies o parejas como John Lennon y Yoko Ono esparcieron su mensaje de paz y amor a lo largo de la tarde. Porque al caer la noche las tropas más beligerantes y los espíritus más tolerantes firmaron un armisticio carnavalero para prolongar la jornada hasta la madrugada en el fresno.
La rúbrica del triunfo del dios Momo se estamparía el Domingo de Piñata, con su pasacalles familiar, y de carácter más local. No obstante, estuvo más abierto si cabe a que a través de los disfraces se pudiera dar un repaso en clave de humor a la actualidad local, nacional y mundial más reciente. Entre ellos, los máximos honores en el concurso adulto de disfraces correspondieron al batallón “Anís el Rayente”, con el premio al mejor grupo, de 200 euros. La “Nueva coral lo Viacantartó” recibió los galones de 100 euros como la mejor pareja. Y “La reina del Carnaval” fue condecorada con el premio de 50 euros al disfraz mejor elaborado.
Así concluyó por este año la invasión del ejército carnavalero. Las armas de su ingenio, su creatividad y su sátira humorística han vuelto a conquistar el corazón de Rute. La buena noticia de una invasión de este tipo es que no deja víctimas por el camino. Con el Carnaval, el pueblo y sus tradiciones siempre ganan.
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