El mes de junio ha dejado en Rute una profunda huella. Ha sido un periodo de transiciones significativas que marcan el inicio de nuevas etapas para nuestro municipio, recordándonos que los pueblos se construyen tanto con los proyectos de futuro como con el respeto y gratitud hacia quienes dedicaron su vida a modelar nuestro presente.
El ámbito de la seguridad ciudadana y la educación han experimentado importantes relevos. El cuerpo de la Policía Local inicia una nueva andadura bajo el liderazgo de su nuevo oficial jefe, Jesús Egea López, quien asume el cargo tras más de 22 años de servicio en Lucena, relevando al jefe saliente Antonio Flores, cuya jubilación cierra décadas de entrega a los ruteños. Del mismo modo, el ámbito educativo vive un momento de gran trascendencia histórica con la jubilación del director José María Henares tras 29 años de impecable ejercicio profesional, coincidiendo con cambios y relevos en los equipos directivos de colegios clave de nuestro término, como el de Fuente del Moral, donde el director José Antonio Tejero también ha pasado el testigo. A todos ellos, los que cierran una etapa de servicio ejemplar y los que asumen el reto de guiar estos pilares fundamentales, el municipio les debe su reconocimiento.
Paralelamente, nuestras aldeas y sectores productivos han demostrado que el motor agroalimentario de Rute late con fuerza, innovación y un firme sentido de justicia social. Así quedó reflejado en las jornadas celebradas en Zambra por la Asociación de Mujeres de Cooperativas Agro-alimentarias de España (AMCAE), donde se reivindicó de manera contundente una igualdad real y mayor representatividad femenina en las altas esferas de decisión del campo. Esa misma participación vecinal y orgullo por nuestra principal riqueza agrícola ha estado presente en los Llanos de Don Juan con la celebración de la II Semana del Aceite de Oliva de la Subbética, un evento de carácter vertebrador promovido por el Centro Cultural Cuenca Cabeza que sirvió, además, para rendir un emotivo y merecido tributo a la memoria del ingeniero Manuel Cuenca García. Estas iniciativas, sumadas a los planes de mejora de infraestructuras rurales y urbanas, como el arreglo urgente de caminos agrícolas, también en la aldea de Llanos por parte de la Junta de Andalucía o la renovación de la accesibilidad y seguridad en la calle Portugalejo de Zambra con apoyo de la Diputación y de la calle Labradores de Rute, mediante el PFEA, constatan el compromiso por mantener la calidad de vida en cada rincón disperso de nuestro término municipal.
Pero junio ha sido, por derecho propio, el mes de la expresión artística, la juventud y el folclore. La cultura ruteña ha explosionado en una multitud de festivales de danza, flamenco, gimnasia artística y deportiva que han llenado de dinamismo y color nuestras noches estivales. Entre todas estas manifestaciones, brilló con luz propia la consagración de la XXXII Noche Flamenca de Zambra a orillas del río Anzur, un evento celebrado en el primer sábado de mes de julio que trasciende nuestras fronteras y que consolida a nuestro municipio como un referente incuestionable del arte jondo andaluz.
La actividad cultural se ha completado con la programación de “Cultura entre Patios” que, un año más, nos ha permitido disfrutar del teatro o la música en lugares con encanto gracias a la generosidad y esmero de los cuidadores de estos patios. Además, la Asociación Cultural Abad de Rute no ha dejado de promover encuentros culturales en el Círculo de Rute, con las participaciones destacadas de Andrés Garrido y su magistral charla sobre la música de los años 80, la entrevista a la médica, psicóloga y escritora Mercedes Antón o la presentación de un sugerente libro sobre las islas griegas, del economista y nuestro paisano Juan Campos.
Sin embargo, la intensidad de la vida cultural e institucional se ha visto ensombrecida por la triste pérdida de personas profundamente queridas y respetadas, cuyo fallecimiento ha dejado una notable conmoción en la localidad. Nos ha tocado despedir a Manuel Molina Caballero, “Manolo Matilla”, el pionero y corredor infatigable que en los años 80 puso los cimientos del atletismo local y llevó con orgullo el nombre de Rute hasta la Maratón de Nueva York. También lloramos la marcha de Francisco Alejandro Moreno, el entrañable “Frasquito”, violinista insignia de los Hermanos de la Aurora que durante siete décadas regaló su arte y su docencia musical a múltiples generaciones. Y finalmente, la vida social y cofrade despide a Antonio Pacheco Montes, ex-guardiacivil, expresidente de la cofradía de la Morenita y presidente del grupo senderista El Hacho, recordado por todos como una excelente persona con una inquebrantable vocación participativa.
Rute ha despedido un mes de junio de jubilaciones, despedidas y relevos, y con el corazón encogido por el adiós a paisanos muy queridos. El mejor homenaje que podemos rendirles a quienes se van es, precisamente, continuar trabajando unidos por el progreso, la cultura y la convivencia de este pueblo que ellos tanto amaron.
¡DESTACAMOS!







