Editorial Abril 2025

En Rute, la tradicional vuelta de los Hermanos de Andújar se produjo coincidiendo con uno de los episodios históricos más graves de nuestra historia reciente. El 28 de abril de 2025 será recordado como el día en el que tuvo lugar el “apagón cero”. En esa jornada, en todo el territorio nacional tuvo lugar una caída total del sistema eléctrico y de la red móvil. En el municipio ni los de más avanzada edad recuerdan una jornada de semejantes características. En nuestro pueblo, desde las doce y media del mediodía y hasta pasados unos minutos de las cinco de la madrugada, vivimos momentos de incomunicación, desconexión de todo tipo de redes, e incluso de angustia e incertidumbre. Fue un hecho insólito que afectó a nuestra vida familiar, cotidiana y a nuestros trabajos. En una era en la que nos hemos acostumbrado a pagar, cada vez más, con la tarjeta de crédito hubo quien no tenía dinero en efectivo para hacer sus compras más básicas. La falta de electricidad también provocó que las básculas digitales dejasen de funcionar y se dificultó la venta de frutas y hortalizas. Además, algunos comercios se vieron gravemente afectados, como fue el caso de las heladerías, que perdieron buena parte de su producto. Curiosamente hubo otros negocios que experimentaron una demanda inusual, con la venta de pilas, camping-gas, linternas, e incluso de radios analógicas. El 28 de abril volvimos a buscar y usar los viejos transistores. Desde la larga noche del 23-F, cuando tuvo lugar el fallido intento del golpe de Estado de 1981, no habíamos vuelto a ver nada semejante. Aquel día quedó bautizado como el día de los transistores. Una frase que es igualmente extrapolable al día del apagón del 28-A. De nuevo, la radio se ha vuelto a convertir en el único medio que nos mantenía en informados sobre qué estaba pasando en el resto del país. De esta forma supimos que el apagón no afectó sólo a Rute sino a toda España entera. También escuchamos que el apagón se había extendido a otros países como Portugal o una parte Francia o Alemania. En nuestras radios escuchábamos que no se conocían las causas pero que la electricidad volvería en unas cinco o seis horas. Sin embargo, en Rute no fue así. A medida que avanzaba el día la incredulidad fue aumentando y el temor mayor. Cuando cayó la noche lo que menos importaba era tener que alumbrarse con una vela o consumir comida fría o latas de conservas. La mayor preocupación fue que muchas familias no pudieron contactar con sus seres queridos (hijos, padres o abuelos…) que se encontraban fuera de Rute. No fue posible establecer comunicación ni por teléfono, ni a través de internet o por WhatsApp. Eso fue lo peor. No saber. Tener que irse a la cama confiando en que todo iría bien y pensado que a nuestros seres queridos no les había pasado nada. De hecho, en Rute supimos que la luz volvió sobre las cinco de la madrugada porque vimos pasar las horas del reloj. De haberse prolongado la situación hubiera cundido el pánico. Y es que no podíamos dejar de tener en mente episodios recientes. No podíamos dejar de pensar en el 15 de marzo de 2020. Ahora se ha cumplido el quinto aniversario del primer estado de alarma decretado por el gobierno de España a raíz de la pandemia de la Covid-19. Fue otra situación insólita que nunca pensamos que viviríamos. Por eso, en esta ocasión a medida que avanzaba el día, la electricidad no volvía y la noche caía, el temor de que la situación se prolongase era inevitable. El apagón general como ocurrió con la pandemia han puesto de manifiesto lo vulnerables que somos. Afortunadamente, de forma paulatina, España fue recuperando la normalidad y en Rute el sistema eléctrico se reestablecía pasados unos minutos de las cinco de la noche de ese 28 de abril. En nuestro pueblo la red móvil no volvió a estar operativa hasta el día siguiente a partir de las diez y media de la mañana.
Pese a todo ese 28 de abril, ese día que será recordado, los Hermanos de Andújar repitieron su tradicional regreso desde el Cerro del Cabezo. Obviamente, la vuelta se vio condicionada por el apagón. Sin embargo, los Hermanos de Andújar llegaron por la zona de la Molina, recorrieron las calles del Barrio Alto y se dirigieron, como de costumbre, a la parroquia de San Francisco de Asís para cantar los himnos y cantos en honor a la Morenita, como preámbulo de las fiestas de la Virgen de la Cabeza en Rute. Esta vez el recorrido fue más acelerado, aunque la parroquia estuvo preparada con unos grupos electrógenos para que los Hermanos de Andújar pudieran culminar su regreso.
Y es que, entre abril y mayo, Rute celebra las Fiestas de la Virgen de la Sangre y la Santa Cruz y las Fiestas de la Morenita. Cuando este periódico ve la luz, las fiestas de la Vera Cruz ya se han celebrado. En cambio, las de la Virgen de la Cabeza, declaradas de Interés Turístico de Andaluz viven sus días grandes en el segundo domingo de mayo. Tras el poético y emotivo pregón de Francisco Javier Pacheco el pasado domingo 4 de mayo, ahora Rute se dispone a vivir los días festivos que tienen como protagonista una Virgen romera que cada año convoca a centenares de fieles y visitantes. Llegan días de reencuentro. Llega el día de la gran romería popular y de revivir la emoción compartida de generaciones que han crecido bajo el manto de la Morenita. Por tanto, llegan unos días para compartir y disfrutar, también, en la Taberna Los Claveles, uno de los lugares emblemáticos de la hostelería en el Barrio Alto. Un establecimiento que, en pocas semanas, se ha recuperado del incendio que devastó gran parte de su negocio. De esta forma, la Taberna Los Claveles se convierte en un ejemplo de la capacidad de esfuerzo de una familia por reponerse ante la adversidad y en un sitio donde celebrar la Feria de Mayo y las fiestas de la Morenita.

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