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Apenas cuarenta menores de comunión han acompañado este año la procesión, como síntoma claro del descenso de la natalidad en Rute

Como es costumbre, la procesión del Corpus Christi salió en Rute el domingo siguiente al jueves de esta efeméride. Hace años que este jueves del Corpus dejó de ser jornada festiva en el municipio y su celebración se pospuso tres días. Tras la eucaristía de las siete de la tarde en Santa Catalina, a las ocho de la tarde el cortejo comenzó a salir por la puerta lateral de la iglesia. Siguiendo el orden protocolario, lo abrían los representantes de las hermandades y cofradías de Pasión y Gloria del municipio. A continuación, en dos filas iban los niños y niñas que han recibido la primera comunión este año.
Como en tantos otros lugares, se resiente la bajada de la natalidad y la cifra en este día ha ido disminuyendo con el paso de los años. Sólo cuarenta menores iban en esta ocasión con la comitiva, repartidos, eso sí, de forma equitativa entre las dos parroquias. Veinte han hecho la comunión en Santa Catalina y otros tantos en San Francisco de Asís. Apenas una década atrás, esta cifra se duplicaba, por más que aquí no se incluyan los niños y niñas de las aldeas de Rute.
- Los cuarenta menores que han hecho la comunión se han repartido de forma equitativa entre las parroquias de San Francisco y Santa Catalina
Justo detrás de los pequeños, la procesión recuperaba a los hermanos de varal, después de que el año pasado estrenara paso a costal. Tras la Custodia, iban los representantes públicos y del clero, es decir, los párrocos “in solidum” David Matamalas y Bernard Huamán, y los integrantes de la Corporación municipal. Es una de las salidas procesionales en las que forman parte de manera oficial del cortejo, como ocurre, por ejemplo, con la Patrona o el Santo Entierro. Cerrando la comitiva, como es habitual, la Banda Municipal ponía el acompañamiento musical a la tarde. Después de que hace dos años subiera de forma excepcional al Barrio Alto, en 2025 el recorrido tradicional se reestructuró y en lugar de bajar por la calle Bonilla, prosigue por Pedro Gómez hasta el Cerro, San Pedro y la calle Andalucía.
Otra tradición de este día que ha ido a la baja es la presencia de altares durante el recorrido. Desde que se recuperó la celebración de la Octava del Corpus, las cofradías adscritas a la parroquia de San Francisco montan sus altares una semana después en el Barrio Alto. Del resto de hermandades, sólo había un altar, el de la Real Archicofradía de Nuestra Señora del Carmen. Como siempre, estaba instalado en la plaza que lleva el nombre de la Patrona, frente al Ayuntamiento. En esta ocasión, estaba dedicado a San Juan de la Cruz, con motivo de su Año Jubilar. Por su parte, las cofradías de la Vera Cruz y Jesús de la Rosa habían elaborado de forma conjunta la alfombra de serrín situada en la calle del Pilar, a la altura de la puerta lateral de Santa Catalina.







