Concluye un año agrícola marcado por la escasez de lluvias y con temperaturas máximas que han superado los 43 grados

  • Además durante el verano se han encadenado muchos días de temperaturas mínimas por encima de los 20 grados

Antonio Navajas durante su entrevista en los estudios de Radio Rute

Antonio Navajas – balance año agrícola 

En Rute existe una unidad para la toma diaria de las temperaturas y las precipitaciones desde el año 1972. Una estación que ahora forma parte de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Desde entonces existen registros que nos permiten analizar el comportamiento del tiempo en nuestra localidad. Esos registros son, además, posibles gracias al trabajo diario y desinteresado que, en su día, llevaba a cabo Victoria Marín y que ahora, tras su fallecimiento, realiza Antonio Navajas.  Este ruteño es un aficionado a la meteorología desde que tenía doce años de edad.

En la actualidad, Antonio Navajas, es el encargado de hacer los registros diarios y de facilitarlos a la emisora municipal, Radio Rute, y con él hemos podido conversar. Con libreta en mano y con todos sus apuntes, Antonio Navajas, nos ofrece el primer dato significativo del recién cerrado año agrícola que concluyó el pasado 31 de agosto. Se refiere a las precipitaciones, tras su análisis de datos, afirma que persiste la reducción significativa de lluvia. Una tendencia que se ha mantenido en los últimos diez años

Antonio Navajas afirma que el agua caída en el último año está por debajo de la media de los últimos treinta años que es de 616.69 mm. Además, esa media también es más baja que la del anterior periodo que era de 629,45 mm. Por tanto, si comparamos las dos medias de los dos últimos periodos de treinta años comprobamos que han caído trece litros menos por metro cuadrado. En concreto este año se ha recogido 552,90, apenas dos litros más que la temporada pasada. El año se ha cerrado con un déficit hídrico del 10,47%. Por tanto, son ya tres temporadas seguidas, apunta Navajas, con déficit.

Junto a la temporada 2018-2019, cuando sólo se recogieron 419,7 litros, hay que remontarse cuatro años atrás al periodo comprendido entre 2016 y 2017, para encontrar otro de los años más secos. Ese año cayeron 403,8 mm. El último año es uno de los más secos de la década. Curiosamente, también en la última década se ha registrado el año más lluvioso de la serie histórica constatada. En la temporada 2012-2013 cayeron 1123,4 mm. Respecto a las temperaturas del recién cerrado año agrícola, la media anual se ha situado en 17, 63º, dos décimas menos que la media del año pasado. Aun así, también se mantiene la tendencia al alza, en algo más de un grado, de la media del periodo 1991-2020.

Navajas ha observado que el incremento de la temperatura media se está produciendo más por el aumento de las mínimas que por las máximas que se dan. Rara vez constatamos inviernos con heladas y durante los veranos son muy frecuentes las llamadas noches tropicales donde no bajamos de 20º. En concreto, la temperatura extrema más fría fue de 1,5 grados bajo cero, en la madrugada del 3 al 4 enero.  De hecho, fue la única temperatura negativa del último año agrícola. La temperatura más alta y que batió el record registrado hasta el momento fue de 43,5º en día  14 de agosto. Dicha máxima tuvo lugar durante la ola de calor que duró cinco días consecutivos y estuvo muy cerca de la máxima histórica que estaba  registrada que fue de 43º en los meses de julio de los años 1978 y 2017. La temperatura más baja de la que se tiene constancias fue de 7,6 grados bajo cero, y se obtuvo en enero de 2005.

Análisis por estaciones

Por lo general, Antonio Navajas ha informado de que el pasado otoño fue “muy cálido”. Sobre todo, durante el mes de noviembre con una temperatura media tres grados por encima de lo habitual. Por otra parte, resaltar que aunque la media de las temperaturas del mes de diciembre fueron acordes a su estación, el día 22 se alcanzaron unos impropios 19,5º.  Respecto a las lluvias, septiembre y octubre fueron un meses muy secos. En cambio, los meses de noviembre y diciembre mantuvieron la tónica de otros años.

En la siguiente estación, el único mes verdaderamente invernal fue enero, dado que febrero también fue “muy cálido” con 2,5º encima de la  media. En cuanto a las lluvias marzo suele ser un mes imprevisible. Ese mes este año fue muy seco y apenas cayeron diez litros. Un dato que contrasta con los 306 recogidos en 2018  o los 248 de 2013.

La primavera continuó siendo cálida, con temperaturas durante los meses de abril y mayo por encima de lo habitual. En concreto, en el mes de mayo se presentó una anomalía positiva de 1,74º. En cuanto a las precipitaciones, el mes de abril fue “especialmente lluvioso”. Nos sorprendió con un incremento del 33% de lluvia respecto a la media de otros años.

Finalmente, el verano comenzó con unas temperaturas muy llevaderas y con un registro pluviométrico superior a la media. Curiosamente debido a la lluvia caída en un solo día, el 5 de junio, cuando cayeron 23,5 litros por metro cuadrado. En el mes de julio se produjo una anomalía positiva de 0.67 grados y agosto estuvo un grado por encima de la media, con record absoluto de temperatura el día 14 de agosto, con 43,5º . Dicha temperatura tuvo lugar durante una ola de calor que duro cinco días y en la que se encadenaron tres días consecutivos con temperatura por encima de los 42,5º

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