Estimado lector, estamos a las puertas de que comience el carrusel de festividades de nuestro pueblo, es el momento del carnaval. Esta es la fiesta más auténtica de Rute, la más característica y, posiblemente, una de las que más disfrutamos como comunidad. Nuestro carnaval es afamado y también envidiado en la comarca, y con razón, sin embargo, debemos buscar el término medio entre la expansión y la autenticidad.
Estoy muy satisfecho con la revitalización que esta experimentando el uso del mascarón, que es y debe ser nuestro disfraz por antonomasia. Este tipo, que distingue a Rute de otras celebraciones carnavalescas, está recuperando protagonismo entre los más jóvenes, creo que es una buena noticia. Quizás, dada su singularidad y arraigo en la identidad local, sea el momento de considerar su reconocimiento como Bien de Interés Cultural. Es sin duda, una de nuestras mayores señas de identidad. Nuestras murgas y chirigotas han adquirido un nivel artístico notable, con agrupaciones como la Murga de Rute cosechando gran reconocimiento. Por otro lado, la Cantera de Rute se va abriendo camino, llevando el nombre de Rute por toda la región. Sin embargo, a pesar de la creciente calidad de las formaciones, el número de agrupaciones ha disminuido en los últimos años. Esto pone en peligro una parte muy importante de nuestra festividad, el carnaval de calle.
En cuanto a nuestros pasacalles, debo de hacer hincapié en el desarrollado durante el segundo sábado de carnaval, resumiéndolo en una frase: éxito de participación, pérdida de sátira. El pasacalles temático del segundo sábado de carnaval ha ganado una gran acogida, sin embargo, una crítica recurrente es la pérdida del tono satírico que antaño lo caracterizaba. En el pasado, se abordaban temas provocadores y con un fuerte contenido crítico, como “La Independencia” o “Los San Fermines”. Hoy en día, los temas seleccionados cuentan con poco contenido, alejándose del espíritu irreverente que hacía de este pasacalles un escaparate de la opinión popular. En este sentido quizás sería interesante devolver la organización del evento al equipo que le dio forma. Esto permitiría recuperar esa crítica, dotar de más autenticidad a la festividad y devolverle el espíritu con el que fue ideado.
Desde estas líneas, me gustaría animar a todos los lectores a disfrutar de nuestro carnaval, creo que es una de las festividades más características de nuestro pueblo y debemos motivar su realce vistiendo nuestro característico mascarón. Su crecimiento y popularidad son signos positivos, pero no podemos perder de vista sus raíces. Esto es tarea de todos, desde el Ayuntamiento hasta los propios ruteños.
¡DESTACAMOS!





