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La muestra “Jazz en portadas”, enmarcada en el programa del festival IznaJazz, recoge 48 cubiertas emblemáticas por su diseño o por el disco que encierran
Andrés Garrido explica el contenido de la exposición Jazz en portadas en IznaJazz
El escritor David Torres describió “El hombre tranquilo” como la película en que se quedaría a vivir. Si Andrés Garrido pudiera habitar en una galaxia del universo de la música, elegiría el jazz. Sostiene que reducirlo a un género, con diferentes subgéneros y estilos, sería como encasillar de igual modo la música clásica. Más bien lo contempla con un árbol con multitud de ramificaciones que se abrazan con otras especies del bosque musical. Durante años, el decano de los colaboradores de Radio Rute, dentro de los múltiples proyectos que sacó adelante en la emisora municipal, canalizó esta pasión por el jazz con el programa “Cruce de caminos”. Ahora ha aportado su granito de arena al festival temático IznaJazz, que se desarrolla del 28 al 30 de agosto en la vecina localidad de Iznájar. Entre las actividades paralelas y complementarias al programa de actuaciones y conciertos está la exposición “Jazz en portadas”.
- Cada portada incluye un texto sobre el disco en cuestión y un código QR para escucharlo, y además hay una playlist con cerca de trescientos temas
El título no puede ser más descriptivo y elocuente sobre lo que se puede ver del 26 al 31 de agosto en la sede de Moltura, en la parte alta de Iznájar. La muestra recoge 48 portadas emblemáticas de discos clave en la historia del jazz. La exposición resume el conocimiento que con el tiempo ha adquirido del mundo jazzístico. Es literal, porque, además de escuchar, y adquirir, muchos discos, no ha dejado de estudiarlo desde su primer acercamiento, casi casual. Según recuerda, apenas tendría 20 años. Estaba escuchando con otros amigos un disco del grupo “Traffic”, donde sonaba un solo de piano. Alguien dijo que sonaba a jazz y a partir de ahí su curiosidad melómana hizo el resto… hasta hoy, que aún no da por concluido su aprendizaje.
La idea de la exposición surgió en una conversación con otro antiguo colaborador de Radio Rute, Manuel Arévalo. Hablando de IznaJazz, Andrés planteó la posibilidad de montar una exposición con portadas de vinilos. A su vez, Arévalo trasladó la propuesta a la asociación “Allá Orillas”, que coordina los contenidos del festival que organiza el Consistorio iznajeño. Desde entonces, han sido semanas de preparativos y mucho trabajo, no sólo de selección de portadas, hasta que la exposición ha sido una realidad.

Para empezar, había decantarse por un número de portadas que rondara las cincuenta, para no saturar un espacio relativamente pequeño donde se verían. Buscó las más representativas por el diseño en sí o la trascendencia del disco. La única premisa es que serían portadas de vinilos. Más que por el halo romántico que rodea a los antiguos discos, obedece a una razón más pragmática. Es consciente de “la limpieza” del sonido de un CD, pero también tiene claro que es un formato que visualmente pierde mucho respecto al vinilo. El resultado abarca desde trompetistas de los años 20 del siglo pasado a otros contemporáneos, como Wynton Marsalis.
Una vez hecha la selección, se generó un código QR para cada una, que incluye el acceso para poder escucharlo. Además, con vocación didáctica, cada portada lleva un texto explicativo adicional. Todo ello ha implicado, por añadidura, vaciar los vinilos originales. La única excepción es el LP “Kind of blue”, del trompetista Miles Davis, cuyo disco físico también se puede ver, por el formato original en “photodisc” en que salió en su día. Como complemento a la exposición, ha creado una playlist de libre acceso en Spotify con cerca de trescientas composiciones, que abarcan mucho más de los autores y discos que hay reflejados en las portadas.
Pese a su riqueza, la criba ha dejado fuera a creadores de la talla de Louis Armstrong. Según el caso, o bien no dio con una portada representativa o quería que fueran siempre discos originales, no recopilaciones. De hecho, si bien le queda esa pequeña espinita, le consuela pensar que la muestra puede llamar la atención de quienes se acercan por primera vez al jazz o lo conocen mejor y buscan “alguna rareza”.
Además, apenas si recoge una minúscula parte de su propia colección. En una horquilla generosamente amplia, calcula que entre vinilos y discos en CD puede tener entre dos y tres mil álbumes en casa. Por tanto, lejos de quedarse en algo puntual, cree que hay material para futuras exposiciones en IznaJazz… o en Rute. Las puertas están abiertas, como las de la emisora municipal, donde asegura sentirse “en casa”, para volver a escuchar cómo es capaz de transmitir su pasión por la música y más concretamente por el jazz.







