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Peligra la Fundación Casa del Burro ante la merma de subvenciones del Ayuntamiento de Rute y la Diputación Córdoba

Pascual Rovira junto a uno de sus burros en la reserva de la serranía ruteña

17/01/12 13:30
RADIORUTE.COM

Hace algo más de dos décadas, allá por 1989, nacía en Rute la Asociación para la Defensa del Burro (Adebo). Con ella, su fundador, Pascual Rovira, pretendía lanzar una voz de alarma sobre el riesgo de extinción de este animal, tan presente a lo largo de la Historia en nuestra cultura. Los objetivos de la asociación se orientaron en dos frentes: rescatar équidos en situación de abandono o maltrato y preservar la raza asnal andaluza. Paralelamente, y dado el interés que la iniciativa despertó en los medios, se propiciaba lo que Rovira siempre ha denominado “una corriente de simpatía con el burro”. Todo ello se tradujo en reconocimientos como el Premio Nacional de Ecología o la celebración en Rute de la I Conferencia Internacional sobre el Burro. Pero además la trayectoria de Adebo ha generado una repercusión mediática sin precedentes en nuestra localidad. Ese impacto ha estado respaldado por el apoyo a la causa de personajes públicos de todo tipo: periodistas como Diego Carcedo, Tico Medina, Carlos Herrera o el ruteño Rafael Martínez-Simancas; escritores como Rafael Alberti, Antonio Gala o los “Premio Nobel” Camilo José Cela y José Saramago; figuras de la nobleza como la duquesa de Alba o la baronesa Thyssen; y hasta la mismísima reina doña Sofía. Son algunas de las personalidades de relieve que en estos más de veinte años han apadrinado un ruchito y han venido aquí en persona, para conocer de primera mano el trabajo de Adebo. Su presencia en Rute y la labor conservacionista de la asociación han contribuido de forma única a llevar el nombre de nuestro pueblo prácticamente a todos los rincones del planeta.

Apenas había transcurrido una década del nacimiento de Adebo cuando ya había conciencia de que su dimensión trascendía el mero ámbito ecológico. Por ello, en 1999 se constituyó la Fundación Casa del Burro. Según los estatutos fundacionales, la integraban la propia asociación, el Ayuntamiento de Rute y la Diputación Provincial de Córdoba. De esta forma, dos entidades públicas se incorporaban para garantizar la viabilidad económica del proyecto. Pascual Rovira, en su condición de presidente de Adebo, estaría al frente de la fundación, flanqueado por dos representantes de ambas administraciones. Lo que había surgido como una asociación privada se integraba en una fundación con financiación pública. Por un lado, se pretendía garantizar el mantenimiento (alimenticio y sanitario) de los animales y que Rovira tuviera total disponibilidad para la causa; y por otro, se reconocía la ampliación de objetivos, a la vista del potencial turístico que conllevaba la iniciativa.

Si en estas dos décadas se ha logrado estabilizar la supervivencia de la raza asnal andaluza, ahora es la propia fundación la que se halla en peligro de extinción. Desde noviembre de 2011 Rovira ya no figura como director de la Casa del Burro. Su contrato fue uno de los afectados por los ajustes de plantilla del Ayuntamiento de Rute. También la Diputación Córdoba dejó de aportar los 15.000 euros que estaban estipulados en 2011. Y para 2012 tampoco hay una partida específica en los presupuestos provinciales. Por todo ello, Pascual Rovira entiende que la Casa del Burro, tal y como está concebida, debe desaparecer.

En consecuencia, la fundación y proyectos que se han canalizado a través de ella, como el Centro de Interpretación del Burro o el Aula Arriera, están más que en el aire. La difícil situación de las administraciones hace tambalear el proyecto. Según el tesorero de la fundación, Cristóbal García, la entidad es “deficitaria” y los patronos “no siempre aportan lo que les corresponde”. Para su funcionamiento, se necesitaría en torno a los 60.000 euros anuales. Según lo estipulado, 15.000 corresponderían a la diputación y 24.000 el ayuntamiento. Sin embargo, la realidad es que el propio Pascual ha de hacer frente al proyecto con su trabajo e incluso con su “patrimonio personal”. Por tanto, la situación es insostenible.

Tras el cese de su contrato, Pascual siente que el proyecto al que ha dedicado más de veinte años no ha cuajado, y se muestra “muy decepcionado”. Rovira ha sido muy crítico al entender que hay inversiones en turismo que son cuestionables. En su opinión, la crisis está alumbrando una paradoja: por una parte, está “la hambruna”, muchas cosas que no tienen dinero para subsistir; y por otra, “el despilfarro” de alguna gente “con la que está cayendo”. El fundador de Adebo no ha dudado en calificar de “vergüenza” los casos que ha visto en materia de subvenciones turísticas, “en las que la aportación vence el día 31 y para justificar el gasto del dinero se van de comilona”.

Mucho tendrán que cambiar, pues, las cosas para que la fundación no desaparezca. Parece claro que la Casa del Burro no puede mantenerse sin el apoyo institucional. Eso sí, Pascual Rovira asegura que seguirá cuidando y manteniendo a los burros. Lo que no hará es la labor adicional de promoción y de carácter turístico. Para Cristóbal García, que además de tesorero la fundación es miembro de Adebo desde su creación, el proyecto “ha fracasado”. En su opinión, es “un tren que ha pasado y que hemos desaprovechado como pueblo”. García cree que muchas veces “se ven las cosas mejor desde fuera”. Así lo ha podido comprobar cuando alcaldes de otros municipios le han asegurado que “ojalá” la fundación hubiera estado en su localidad, por lo que supone para el desarrollo socioeconómico, “en puestos de trabajo y en riqueza”.

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