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El XV Festival de Ballet se convierte de nuevo en un espectáculo de colorido y una concepción del baile como una celebración

Como es costumbre, el festival combinó bailes contemporáneos con otros de corte clásico

04/07/11 15:30
RADIORUTE.COM

Concluidas las audiciones de las semanas previas, la Escuela Municipal de Música y Danza ha echado el telón al curso académico con uno de los espectáculos visuales más llamativos que depara el verano ruteño: el festival de ballet. A la hora de hacer balance, para la directora de la escuela, Alejandra Ortega, es “muy positivo”. Más de doscientos alumnos han pasado por las clases de instrumentación y danza a lo largo de estos meses. Más allá de la docencia en sí, se les orienta y se les inculca la afición a la música. No en vano, según recordó, todos los años varios de estos alumnos dan el salto al conservatorio una vez que se marchan de Rute. Tanto para la concejala de Cultura, Belén Ramos, como para el alcalde Antonio Ruiz, detrás de esa capacidad de convocatoria y de despertar el interés por la música o el baile hay un arduo trabajo del profesorado. Para Ramos, hay que seguir “motivando esa afición a la cultura y al desarrollo formativo”. Su compañero Antonio Ruiz añadió que este festival no deja de ser “el fruto de un año de trabajo” que se ha convertido en “un referente” del verano cultural de Rute. Es además “el arte local”, una buena prueba de que contamos con talento suficiente para organizar un espectáculo de primer nivel.

Quince ediciones contemplan este festival que se ha consagrado gracias a la labor conjunta en el tiempo de la escuela municipal y la asociación Rutedanz. Lejos de decrecer, al alumnado de Rute se ha sumado en los últimos años el de las aldeas. También se contó con la colaboración de las alumnas de Lucena. El resultado es que de nuevo el teatro al aire libre Alcalde Pedro Flores estaba abarrotado en la noche del sábado, 2 de julio. No sólo vienen los familiares de quienes bailan, sino que las coreografías que prepara la profesora María del Mar Somé constituyen un reclamo suficiente para despertar el interés del público en general. Como de costumbre, el amplio repertorio preparado por Somé combinó números basados en canciones del momento con el ballet puramente clásico. Tampoco faltaron esas partituras que se pueden considerar clásicos contemporáneos, como la banda sonora de Michael Nyman para “El piano”.

En total, fueron dieciséis los bailes representados, todos de estreno, aunque uno de ellos, el “Repertorio”, constaba de cinco partes. Era el que servía de homenaje a las alumnas de nivel avanzado, en especial a las que dejan ya este año la escuela porque inician su periplo universitario. Las cuatro alumnas de este nivel y la profesora se enfrentaron al reto de bailar por separado algunas de las composiciones con mayor grado de dificultad de la noche. Terminados sus estudios en el IES Nuevo Scala, dos de ellas, Ana María Burgueño y Sara Molina, quieren seguir con el baile ingresando en el conservatorio, y ya participaron el verano pasado en los cursos de la academia de Víctor Ullate. Para la que ha sido su profesora todo este tiempo, inculcar la pasión por la danza es “un orgullo” y uno de los mayores logros que como docente se puede conseguir.

Dentro de la dificultad propia de cada nivel, resaltaba este Repertorio y por supuesto la coreografía final. Inspirada en la saga de “Piratas del Caribe”, el escenario recreaba un galeón y las alumnas de nivel medio y avanzado aparecían convertidas en corsarios. Por lo tanto, un año más se ha mimado especialmente la puesta en escena. Somé apuntaba que es algo que surge casi al mismo tiempo que la idea de la coreografía. Tan pronto como la tuvo concebida, se puso en contacto de nuevo con Miguel Ángel Borrego para que éste elaborara el decorado. En realidad, para poner en pie un espectáculo de tal calibre es necesaria la colaboración de mucha gente, no sólo los padres y madres, desde la escenografía hasta el vestuario o el aspecto técnico.

Tras la espectacular coreografía pirata, llegó el fin de fiesta. A pesar del punto de emotividad por quienes dejan la escuela, la profesora lleva varios años dando un toque de alegría a este momento, con todo el alumnado bailando a la vez sobre el escenario. En esta ocasión, su apuesta fue doble: por un lado, rescatar un viejo éxito de Amistades Peligrosas, “Africanos en Madrid”. Y a continuación, los sonidos étnicos de la banda sonora de “Lilo y Stich”. Del entusiasmo que despierta el festival dio muestra el público que espontáneamente comenzó a bailar levantándose de sus asientos. Sobre la elección de las canciones finales, no se puede entender más que como un guiño al mestizaje cultural y una traslación a la música del crisol de influencias que propone para la danza. La concejala Belén Ramos había elogiado el trabajo conjunto del profesorado de la escuela. Desde luego, visto lo visto en este festival, no cabe más que congratularse de contar en Rute con gente así.

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