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El pueblo de Rute vivió con intensidad el segundo fin de semana de mayo, con las fiestas en honor a la Virgen de la Cabeza

La llegada de la Morenita a los Cortijuelos volvió a ser uno de los momentos más multitudinarios

10/05/11 14:40
RADIORUTE.COM

Fue de nuevo una metáfora del triunfo de la primavera. No deja de resultar llamativo que menos de 24 horas antes de que la Virgen de la Cabeza asomara a la calle se hubieran sucedido los aguaceros intermitentes en puntos discontinuos de Rute. Sí, discontinuos, los chaparrones y tormentas de primavera tienen esas cosas: tan pronto hay que abrir el paraguas apresuradamente como se dobla una esquina y está despejado. Las celebraciones previas son testigo de todo esto. Así sucedió hasta primera hora de la tarde del sábado. Después, el sol fue ganando terreno hasta imponerse con autoridad durante toda la jornada del segundo domingo de mayo. En otras palabras, se cumplieron al milímetro las previsiones meteorológicas. Cofrades y devotos confiaban en ello, pero flotaba cierto recelo después de que el año pasado la Morenita se quedara sin salir por en su recorrido matinal por culpa de la lluvia. Esta vez no fue así. Un solo día separó el fresco y las chaquetas de la ropa casi veraniega. La jornada del día 8 permitió desquitarse del sinsabor del año pasado.

Con anterioridad a esta fecha, se había vivido un fin de semana intenso. Como otros actos, las fiestas en honor a la Morenita han estado condicionadas este año por la celebración tan tardía de la Semana Santa. Eso ha hecho que el pregón tuviera lugar el viernes por la noche. Justo antes, se había procedido a la coronación de las reinas infantil y juvenil de este año, Lucía Cobos y Elvira Molina, respectivamente.

Desde primera hora se comprobó que no iban a ser unos actos al uso. Este año ha oficiado el cargo de hermano mayor un colectivo: la Asociación Cultural Morenita, Reina de Rute. Por tal motivo, el regalo ha sido un simpecado que se presentó para la ocasión y que fue bendecido por el sacerdote David Ruiz Sosa. No sería la única sorpresa de la noche. En el tramo final, el alcalde Francisco Javier Altamirano entregó la medalla regalada por el Ayuntamiento de Rute, con motivo del 25 aniversario de la coronación canónica de la Virgen de la Cabeza.

Entre la coronación y la entrega de esta medalla, llegó el turno de Andrés Cobos, que estuvo presentado por Carmen Caballero. Fue un pregón sencillo, hecho desde la humildad, pero que propició en más de una ocasión los aplausos del público que abarrotaba la iglesia de San Francisco. Al mismo tiempo, arrancó muchas lágrimas ya que fue un discurso muy emotivo. Cobos hizo un recorrido de 44 años, desde que entró en la iglesia de monaguillo hasta la actualidad. Las vivencias, relacionadas estrechamente con su devoción a la Virgen de la Cabeza, estuvieron presentes en todo momento, aderezadas con las notas de los himnos interpretados por una sección de la Banda Municipal. Fue una ocasión para compartir recuerdos comunes con los que los asistentes se sintieron identificados. También la emotividad subió enteros cuando el pregonero se refirió a su hija y a su esposa, Mari Tere, fallecida hace un año.

Sin tregua, el sábado por la noche llegaba la ofrenda de flores. Fuera de las dos salidas procesionales, la ofrenda se ha convertido, con diferencia, en los últimos años en el acto más multitudinario de estas fiestas. No sólo acude gente de Rute, sino hermandades y coros de pueblos vecinos. Algo similar se puede decir de la procesión matinal del domingo, donde Rute se convierte en el punto principal de fervor por la Virgen de la Cabeza. Son muchos los instantes de la mañana que quedan en la retina: la bajada del altar con esa primera mecida al compás del coro, el paso por la calle Priego, cada año más primorosamente engalanada, la emblemática llegada a los Cortijuelos o la sobriedad de la subida al cementerio. Y casi todo ese tiempo el folklore de los coros, el de la Real Cofradía y el de la Morenita, estos últimos con su nuevo disco recién salido. Y tras los coros, la Banda Municipal, que repite los himnos porque la gente sigue pidiendo más al grito unánime de “Morenita, guapa”.

Por la noche no estuvieron los coros, dada la solemnidad de este recorrido. Sí estuvieron las autoridades y, vestidas de mantilla, las reinas y damas de estos últimos 25 años, los de la celebrada coronación canónica. Por supuesto, repitió la Banda Municipal. Y es que la solemnidad se atenúa cuando la Virgen de la Cabeza alcanza El Cerro. Ahí empiezan a sonar los acordes del “Himno grande”, y se suceden los cantos hasta el Paseo del Llano, donde el “Morenita y pequeñita” remata año tras año un fervor popular que va más allá de lo religioso, un fenómeno social que ha viajado cinco siglos para que cada vez cuente con más gente entregada.

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