-Historia de Rute
Prehistoria e Historia Antigua
Resulta difícil ofrecer datos sobre la Prehistoria de Rute, ya que sólo han aparecido restos de dos yacimientos en su término municipal: una cueva con materiales neolíticos y una necrópolis de la Edad de los Metales. También existió una necrópolis, seguramente de la Edad del Bronce, en el entorno de la Camorra.
Tendrían que pasar dos milenios hasta encontrar un asentamiento “estable” en nuestro término municipal. Sería la ciudad de Cisimbrium, nombre de Zambra en la época ibero-romana, que llegaría a alcanzar la categoría de municipio y que se extendía hasta entrar en lo que hoy es Priego de Córdoba y parte de Lucena. Cisimbrium se encontraba próxima al río Genil, lo que le permitía el contacto con el comercio aceitero de Astigi (Écija) y el Betis, además de poder enlazar con Igabrum (Cabra) al norte y con la vía Corduba-Malaca al oeste. De todo ello dan fe numerosos yacimientos aparecidos, así como algunas inscripciones y citas literarias de la época.
Edad Media
A partir de la Edad Media, Rute ocuparía su emplazamiento actual; ya existió, a juicio de algunos autores, un emplazamiento visigodo en torno al Castillo de Rute. La población surge a principios del siglo XIII, en lo que se conoce como Rute el Viejo, donde se ubicaba una fortaleza árabe de carácter defensivo. Sería conquistada mediante capitulación y donada al consejo de Córdoba por Fernando III, en torno a 1240, pero su situación resultaría muy inestable hasta 1433, debido a que constituía una frontera con el reino de Granada, siendo sucesivamente perdida y reconquistada posteriormente por gobernantes como el infante don Pedro o Alfonso XI.
En esa fecha de 1433 la recupera definitivamente para los cristianos Juan II, yendo a parar con categoría de señorío a su doncel Ramiro Yánez de Barrionuevo. Sin embargo, durante la guerra civil entre Enrique IV y el infante don Alfonso (1465-68) cambiaría nuevamente de manos, siendo otorgada en esta ocasión a Diego Fernández de Córdoba, señor de Baena, primer Conde de Cabra y miembro de una dinastía que gobernaría la localidad durante la Edad Moderna. Toca la Edad Media a su fin. Por aquella época Rute, pese a haber recuperado cierta estabilidad política, mantiene un pleito por términos con Priego. Su censo de entonces es de 126 habitantes, extendidos en una zona, en su mayor parte sin cultivar, de monte bajo, encinar y caza mayor.
Historia Moderna
Sería a partir del siglo XVI cuando se produjera el fenómeno de la repoblación y el abandono del primitivo Rute el Viejo, notablemente deteriorado por los continuos ataques cristianos y musulmanes, para bajar hasta la actual ubicación, menos abrupta. Aquí se configurarían los primeros barrios, además de la edificación de la Parroquia, el Ayuntamiento, el Pósito y la Feria. La vida local se organiza a través de las ordenanzas municipales y se produce un considerable crecimiento demográfico, pasándose de 500 habitantes en 1530 a 2600 en 1591, amén de iniciarse el cultivo programado de las tierras. Detrás de todo ello se encuentra el señor y abad don Juan de Córdoba, creador del Rute moderno. Ese incremento demográfico se prolongaría durante siglos rozándose los siete mil vecinos a principios del XIX.
Sin embargo, esta sociedad arrastraba aún modos de organización más próximos a la Edad Media, emulando el sistema feudal. El conde de Cabra y duque de Sessa, y sus descendientes, ejercía un poder casi absoluto y era de largo, junto a algunos hidalgos y labradores ricos, el dueño de la mayor parte de la tierra. Esta minoría es también la que mantiene el control socio-político de una población cuyo grueso lo constituyen básicamente el proletariado rural y unos campesinos que o bien viven de sus escasas propiedades o bien del arrendamiento de tierras señoriales o municipales. Lo más parecido que podemos encontrarnos a la clase media ya incipiente en otros lares es un reducido grupo artesanal y de servicios, económicamente débil y con alguna posibilidad de integración entre los privilegiados para aquellos que consiguen hacer fortuna.
Nos encontramos, pues, con grandes propietarios de tierras, absentistas por otra parte, ya que pueden vivir de las rentas de aquéllas, y controladores, junto con la Iglesia local, de la situación política, social y cultural; siguiéndoles en la pirámide social estaban los hidalgos, algunos de ellos caballeros y grandes arrendatarios; una débil clase media situada entre dos aguas; y por último una inmensa mayoría de campesinos carentes de tierra, un salario bajo, no exento de grandes impuestos, y con una participación en la vida política y social prácticamente nula.
Estos desequilibrios evidentes son la causa principal de que, a pesar del considerable crecimiento en cuanto a población y productividad durante tres centurias, a finales del siglo de las luces la situación de desarrollo en Rute fuera bastante precaria.
Historia Contemporánea
El siglo XIX traería a Rute cambios significativos, algunos de ellos de carácter involutivo, como fue la epidemia de morbo, que mermó hasta en 1400 personas la población hacia los años cincuenta. El desarrollo, en cambio, vino de la mano de la diversificación económica, que se plasmó especialmente en el auge de la industria alcoholera, con un total de dieciocho alambiques registrados a mitad de siglo. A la postre constituiría una de las señas de identidad del pueblo. Junto a ella, se mantiene la industria de transformación ganadera y una todavía emergente industria textil.
En las primeras décadas del siglo XX, los movimientos político-sociales de izquierdas surgidos en la centuria anterior empiezan a encontrar sus primeros canalizadores y portavoces, destacando las figuras de Sánchez Guerra y Juan Morán Bravo, impulsor del mensaje socialista en la localidad, que llegaría a ser uno de los puntos clave de esta ideología junto a Lucena o Puente Genil. Estas proclamas encontrarían su punto de inflexión durante la II República, con constantes agitaciones sociales y un paro estacional agrario. Más tarde, la Guerra Civil del 36 y la represión posterior silenciaron estas corrientes de pensamiento, ya que los falangistas tomaron pronto el control de la situación.
Los ciudadanos de Rute, como los del resto de España, sufrieron la regresión de la Guerra Civil y de la dictadura franquista, y sólo a partir de los años sesenta comenzaría a levantar cabeza, aunque esa recuperación fue acompañada del fenómeno extendido en todo el país de la emigración. Consecuencia de ello fue el descenso de población que ha afectado al pueblo desde entonces, pasándose de los más de veinte mil habitantes de los años cuarenta a apenas diez mil en la actualidad.
Tras la muerte de Franco y la consiguiente transición hacia la democracia, hay que distinguir dos períodos políticos en Rute: uno gobernado por los grupos de centro, concretamente la UCD, que se prolonga hasta 1983. En ese año toma la alternativa en la alcaldía el PSOE, en el poder hasta 1991, cuando fue relevado por Izquierda Unida. La coalición ha gobernado durante cuatro mandatos desde entonces y hasta la actualidad, con un paréntesis de gobierno socialista entre 1999 y 2003.
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