-Historia de Rute
-Callejeando por Rute
Conocido como “La Blanca Villa”, un clarificador cartel que reza “Bienvenidos a Rute, pueblo del anís” recibe al viajero recordando su principal seña de identidad. Esto sucede en el final de la carretera de Lucena que desemboca en lo que es la avenida Blas Infante, que atraviesa a modo de rotonda el lado oeste del pueblo. En ella se encuentran entre otras instalaciones, la sede de la televisión local, el cuartel de la Guardia Civil, cerca del Polideportivo Municipal, o la Cooperativa Agrícola. Por la entrada de Blas Infante se llega a la calle Duquesa, donde está el Parque Nuestra Señora del Carmen, inaugurado en 1929. En su entorno, repleto de flora como pinos o palmeras, se pueden visitar la Casa de la Cultura, sede de la emisora municipal de Radio Rute, la Oficina de Turismo o el Teatro al Aire Libre “Alcalde Pedro Flores”, así como la conocida Patera, estanque de patos que comparte protagonismo con el de los peces.
Lo que antaño fuera prácticamente la periferia del pueblo empieza a estar rodeado de numerosas urbanizaciones ya que desde hace unos años el territorio habitado tiende a extenderse hacia el ala oeste hasta la parte suroccidental, en una especie de prolongación natural de lo que se conoce como el “Barrio Bajo”. Contiguo al Parque se encuentra el Paseo Francisco Salto, construido a principios de siglo en honor al insigne médico y alcalde local, cuyo busto preside el recinto decorado con farolas y bancos de época, además de numerosas palmeras y setos que conforman un jardín de incomparable belleza. En 2005 este paseo fue ampliamente remodelado, aunque sin perder sus rasgos distintivos, como el mencionado busto.
Abandonamos el Parque y nos acercamos por las calles Andalucía y Juan Carlos I hasta el Ayuntamiento, edificio situado en la confluencia de cuatro calles a la que se le ha dado desde hace unos años el nombre de Plaza de Nuestra Señora del Carmen. Una de las calles en cuya confluencia se configura esta plaza es la calle Del Pilar, también llamada Alfonso de Castro, en honor al ruteño fundador del hospital que lleva su nombre. Las otras son Toledo, sede de la ermita de la Virgen del Carmen y que corre paralela a Roldán, formando ambas en su unión desniveles tan abruptos que se les conoce como Los Barrancos del Carmen; la propia calle Juan Carlos I, conocida antes por sus edificios como Los Palacios, y la calle Granada, llamada así lógicamente por ser el antiguo camino que partía hacia la ciudad de la Alambra; estamos ante las calles con más movimiento humano y más concentración de comercios y negocios en general de la localidad.
En la calle Granada se encuentra la Parroquia de Santa Catalina, una de las joyas arquitectónicas del pueblo. Data del siglo XVIII y en ella se pueden admirar, entre otras, las figuras del Nazareno y de la Virgen del Carmen, ya que es la “residencia” de la Patrona en los días que dura la novena. Enfrente, haciendo esquina con la calle Portugueses o Juan Crisóstomo Mangas, está la residencia de ancianos del mismo nombre, regentada hasta 1994 por las hermanas mercedarias. En su recinto alberga la capilla de San Sebastián, pequeña pero solemne. Sus frescos, de reconocido valor, fueron restaurados en 2007.
La calle Granada, también conocida en su día como calle Alfonso XIII, ha sido una de las arterias del pueblo y se extiende casi a las afueras hasta la Puerta del Sol, cuyo nombre proviene de cuando la villa estaba amurallada, para dar paso a la calle Málaga, inicio de la carretera Málaga-Granada que se ha convertido hoy en día por sus numerosos bares y pubs en lugar habitual de la movida juvenil. En su entorno se encuentran el Hotel María Luisa y el Instituto de Bachillerato “Nuevo Scala”, reconstruido en 1994.
Formando vértice con las calles Blas Infante, Granada y la Puerta del Sol se halla la calle Barroso. Ya estamos metidos en pleno barrio de la Vera Cruz, barrio relativamente moderno pese a haberse conformado alrededor de la ermita que le da su nombre, del siglo XVI. Allí se encuentran las imágenes de la Virgen de la Sangre y Jesús amarrado a la columna.
Por la calle Barroso se llega hasta el cruce con la calle Priego, sin duda otra de las arterias importantes del pueblo y por la que se puede acceder, ya que atraviesa de abajo a arriba la mayor parte del núcleo urbano, al Barrio Alto (al que se sube igualmente desde la citada Alfonso de Castro, por el empinado y conocido “Chorreadero”, donde se ubica como vigía el Hogar del Pensionista). Cortando por la calle del Señor proseguimos hasta la Plaza de Nuestra Señora de la Cabeza, presidida por la Parroquia de San Francisco de Asís. Destaca como titular la “Morenita” en el altar mayor, en el que figura también el cuadro de la Virgen del Pópulo. Otras imágenes que se veneran en esta parroquia son las de Jesús de la Rosa, Nuestra Señora del Mayor Dolor o el Santísimo Cristo de la Misericordia. Junto a la iglesia se encuentra la Escuela-Hogar Juan de Dios Jiménez, regida por las Hermanas Mercedarias de la Caridad.
Tanto por El Llano como por la calle Fresno podemos llegar al recinto habitual de la Feria Real, en el Paseo del Fresno. Aquí también se pueden visitar las destilerías Duende, incluido el Museo del Anís, y las de Anís Machaquito. Mirando de reojo la Sierra de Rute subimos por el paseo hasta los Cortijuelos, una de las calles emblemáticas en el segundo domingo de mayo, en las fiestas en honor a la Virgen de la Cabeza, calle que desemboca prácticamente en las afueras del pueblo, en la entrada de la carretera de Priego. Desde ahí se puede subir hasta el cementerio de San Cristóbal, junto a la ermita de la Virgen de la Soledad, o bajar de nuevo hasta la calle Fresno, que se bifurca después de pasar el desnivel conocido como “La Guitarrilla” en “El Chorreadero” y en el Cerro, cuya pendiente casi produce vértigo. Por ello, esta calle, al igual que las otras dos que corren casi paralelas a ella, Calvario y Pedro Gómez, están salpicadas de peanas bellamente ajardinadas, para compensar el desnivel.
Del Cerro parten de manera perpendicular numerosas calles igualmente empinadas, también niveladas con peanas, como pueden ser Julio Romero de Torres o Cabra, esta última llamada así por ser el antiguo punto de partida a la vecina localidad. La vía hace esquina al fondo del Cerro con la ermita de San Pedro, que da nombre al barrio, donde son veneradas las imágenes de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y la Soledad de Nuestra Señora. En el otro costado de la ermita nace la calle Lucena, unida con Cabra por la calle Herrero, que va a parar hasta la Ronda, un poco más abajo de otro de los puntos importantes de la localidad, el Pabellón de Deportes Gregorio Piedra, inaugurado en 1998..
Tan sólo parecería que se termina ahí el pueblo, un pueblo donde se fusiona lo moderno y lo antiguo, pero que continúa en expansión. Al nacimiento hace ya unas décadas de barriadas como Los Manzanos se han sumado zonas como el PPR-1 o todo el lado oeste de la avenida Blas Infante.
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